top of page
Buscar
  • Toni Navarro

Isabelo: «Mi futbol fue distinto, el de la calle, donde aprendí a jugar»

Actualizado: 2 ago 2022

El que juega y defiende la camiseta con orgullo desde el campo, y el que no juega, pero defiende esa misma camiseta con el mismo o más orgullo. No hay diferencia, unos desde un lado y otros desde otro, todos igual de importantes. Jugar en el Coria C.F te da una responsabilidad muy grande. Sabes que detrás hay mucha gente que se emociona, llora, siente, sufre y daría su vida por jugar en el Coria C.F. Sabes que cada vez que nace un niño/a donde su familia es del Coria, simplemente pensar que su hijo/a pueda jugar en el Coria le llenará de emoción. Y jugar va a jugar, porque en nuestro Coria juegan todos, unos en el campo el resto desde fuera, por eso la fuerza de este Club es la unión de todos, y, sobre todo, de los que no saltan al campo. Siempre están, siempre fieles, siempre acompañan al Club vaya donde vaya. Es igual que el equipo vaya bien o mal, que pelee por un título, por subir o por no descender, del Coria C.F. se es en cualquier circunstancia.


Para demostrar que en el deporte afortunadamente no sirven las matemáticas ni la lógica, que el trabajo en equipo puede ganar a las grandes individualidades, y, sobre todo, para que las nuevas generaciones que están empezando a sentir lo que es el Coria, sigan creyendo en esta filosofía y defiendan al Coria igual que lo han defendido sus padres y abuelos. Ellos reforzaron esta idea, esta filosofía y las ganas de seguir consiguiendo retos, pero no se es del Coria solo por vivir situaciones como estas, ser del Coria significa mucho más, por eso nunca caminará solo.


En sus recuerdos del Coria C.F reitera la palabra entrega tanto para describir lo bueno como para los malos recuerdos. El agrio final de su brillante carrera todavía sangra. La impotencia de la estrella que se ve de la noche a la mañana, sin explicación deportiva plausible, lesión menisco y la grada fue un palo del que todavía le cuesta reponerse. Pero el antídoto es fácil, le basta el recuerdo del rugido del Guadalquivir con su presencia. El último grito de la amarilla con la camiseta con la que posa. Incapaz de hablar mal de su club, al que entró con 8 años y salió con 25, en su visión conjunta se vislumbran arañazos por curar. El amor por la amarilla que tiene en su ADN le dará una oportunidad, en el palco, para resarcirse de ese amargo final y volver algún día al Estadio Guadalquivir.


“Si todo lo que hizo en una cancha viajara por las redes con la agilidad que vemos en estos días sería un jugador de culto para el mundo entero. Pero Isabelo reinó en otro tiempo y, como el Quijote, se hizo grande desde un pequeño lugar que contribuyó a universalizar”.


Escorado y lejos del grupo Isabelo López Losquiño (Coria del Río, Sevilla, 9/03/1949) se mueve hacia su casa antes de la entrevista, que tendrá como escenario en el mismo corazón de su barrio.


Cuando algo se rompe por dentro, la cabeza le hace una foto al momento más doloroso y te la muestra durante el resto de tu vida. Isabelo recuerda un momento exacto de su lesión. “Estaba en el Benidorm recuperándome. Ya andaba bien pero un día, después de entrenar por la tarde, empecé a notar mucha molestia. No tenía ninguna patada porque no estaba entrenando con el grupo, pero ese dolor no se fue nunca más”. A partir de ahí pisó más camilla que césped. Soportar un pinchazo tras otro, decir hola al ácido hialurónico y a los factores de crecimiento. Sufrir dos operaciones que le han vaciado la rodilla hasta dejarlo prácticamente sin hueso. Y despertarse cada mañana con la maldita molestia. “Es muy frustrante para un futbolista, seguramente lo peor que te puede pasar, pero un día decidí que no quería operarme más, sino aceptar ese dolor y empezar a dar lo mejor de mí durante el tiempo que me quede”.


Qué lástima que “Cuando un amigo se va, se queda un árbol caído, que ya no vuelve a brotar, porque el viento lo ha vencido” … y es así nomás –aunque nos duela- el indiferente e incesante viento del tiempo termina por ganar todas las batallas, por mancillar todas las cosas, por apagar todas las estrellas y un día, todos los soles… Me he ido de un montón de sitios sin darme cuenta siquiera de que me iba. Y me revienta. No me importa que sea una despedida triste o que sea una despedida desagradable, pero cuando me voy de un sitio me gusta saber que me voy. Si no, te da más pena todavía.

Que duela.


Fotografías: Toni Navarro

- ¿Crees que la concepción de ganar, ganar en el fútbol sigue igual o cambió?

-Siempre fue ganar, ganar y ganar. Y me parece que antes era peor que ahora. Antes te echaban. Yo he visto echar a entrenadores yendo segundo por un punto y perdiendo una final por un gol. Hoy aguantan a técnicos que andan mal y lo hacen porque no pueden traer a otro o porque otro no quiere agarrar. Me acuerdo de que era ganar y ganar, pero también te exigían jugar bien. Ahora si ganas como sea no importa nada. Antes en el Coria C.F. si ganabas jugando mal la gente no se iba contenta de la cancha. La gente que iba a la cancha era más exigente. Si te llegaba a rebotar una pelota o dabas un pase mal te gritaban de todo, hoy ya no pasa nada con eso.


..A modo de presentación ¿Quién es Isabelo López?

Me considero buena persona, amigos de mis amigos, como todo ser humano, tenemos malos momentos, pero yo soy como siempre, digo yo, un fenómeno, todo el mundo me habla lo mismo que hago yo, más no se puede pedir, un hombre sencillo, honesto, trabajador, un coriano hasta la medula, 73 años en mi pueblo,


¿Qué recuerdos tiene del colegio?

En la escuela, antiguamente, se metía en una y toda la vida de estudiante en ella, cuando. Salí del colegio, me tuve que dedicar a trabajar, tenía entonces 14 años, me fui a trabajar al sindicato que había en Coria del Río, estaba Francisco Sosa –hermano de Rogelio, jugador del Betis- Juan Canto, de ahí con Nicolás Peña a cobrar letra, y como se ganaba poco, decidí irme con Juan Ufano en la construcción como Peón de Albañil.


- ¿Cuándo se planteó que iba a ser futbolista? Cuando empieza la aventura de Coria. Estaba jugando en el Acción Católica, siendo entrenador Caro, y a la cabeza del proyecto de los mellizos Ortega y me ficha el Coria C.F. éramos unos de los mejores equipos del Hipólito Lobato, además nos reforzamos con jugadores que no tenía cabía en la entidad amarilla. Hasta entonces jugaba porque me gustaba, con los chavales del barrio. Si éramos dos, pues uno contra uno, y si estaba solo, pues contra la pared. Yo me divertía mucho jugando contra la pared. Ahora siempre lo digo, el tiempo es escaso para entrenar. Hay tres días a la semana, a lo sumo cuatro. Un alevín entrena dos días y el partido del fin de semana. Nosotros teníamos todo el día para estar con el balón. El mejor amigo era un balón. Daba toques con la cabeza, con la derecha, con la izquierda. Lo digo porque algún niño estará ahora aburrido y con un balón te lo puedes pasar bien. Ya el trofeo Hipólito no es lo que fue, se ha ido con los años la esencia del mismo.



Fotografías: Toni Navarro


- ¿Cómo fue tu infancia en Coria del Río?

Nací en Coria del Río, fíjate hecho la vista atrás, y recuerdo una infancia maravillosa, muy bonita, siempre detrás de un balón, ten en cuenta que aquellos años no había apenas coche, y que lo tuviera era un privilegiado, así que todas las calles eran campos de futbol, Había una fábrica de ladrillos y lo demás era todo campo. Y también había un campo de fútbol con unos postes de madera oscura como los de las vías del tren. Eran tan grandes que era difícil no darles. Éramos una pandilla enorme, no sabes cuánto aprendí de los mayores. Y al lado de la fábrica había una montaña enorme de arcilla, que se iba consumiendo, y nosotros nos colábamos para subirnos y jugar. Era increíble. También jugábamos en la vía del tren, con su peligrosidad, poniendo monedas, esas cosas. Estábamos todo el día en la calle. También teníamos escopetas de perdigones y nos íbamos a matar pajarillos. Lo recuerdo todo como algo maravilloso.

Nací en 1949, en la España de Franco. Me recuerdo siempre de chiquitito con una pelota entre los pies. Con entre uno y cero juguetes porque mis padres no tenían capacidad económica para comprarme nada. Siempre me decían que todo costaba mucho. Pero no dinero, sino que conseguir cualquier cosa costaba mucho trabajo, y luego he comprobado que es cierto. Por otra parte, recuerdo una infancia muy alegre, y siempre he estado rodeado de alegría, de peleas, de juegos. Con diez años tenía un amigo que era hijo único y yo pensaba que eso era una lástima. Nosotros, con un balón y dos canicas, nos arreglábamos. Me considero muy afortunado.


¿Cuándo fue primera vez que sonó con jugar en el Coria C.F.?

Esa es la ilusión que cualquier niño de Coria tenía en aquellos momentos vestir la camiseta amarilla, en aquel entonces el Coria C.F. tenía un segundo equipo, cuando llegaba a él estaba loco por ser elegido para enfundarte la zamarra amarilla del primer equipo, eso era el sueño de niño, ponerte esa camiseta amarilla, era lo más grande que había y si quería ser futbolista había que empezar por ahí, no he sido futbolista de primer nivel, pero quería ser futbolista, lo máximo ha sido jugar en Tercera División, teniendo en cuenta que aquel entonces no existía categoría intermedia, de ahí, se ascendía a Segunda División y más tarde a Primera División, Para fue importante ponerte la camiseta del Coria,


- ¿Cómo era aquella platilla del Coria C.F.?

Pues mira, jugué cinco o seis años, no recuerdo muy bien, de ahí pase al Sevilla Atlético, el Coria C.F. tenía muy buenos futbolistas, un gran equipo, cuando era filial de Sevilla o del Betis, el equipo coriano se reforzaba con uno o dos más cedido por los equipos sevillanos, que no tenía sitio en la plantilla de ellos, el resto era de coriano, no como ahora sucede que nos reforzamos con jugadores de otros pueblos de la provincia, recuerdo a Hillan, el mejor futbolista que ha pasado por el Coria C.F., sin desmerecer al resto. Nos defendíamos muy bien porque había una generación de grandes personas y futbolista.


Fotografías: Toni Navarro

- Llega al Sevilla Atlético

Todos los años del Coria C.F. pasaban cuatro al Sevilla Atlético directamente, y más tardes si te descartaba de pertenecer a la plantilla, te cedían a otro equipo, eso fue mi situación en los dos años que estuve en la disciplina sevillana, el primer entrenador del Sevilla Atlético era Galvin, por las condiciones que él creía que debía aportar no me quede en la plantilla, me cedió a la Agrupación Deportiva Llerenense en Tercera División, con la edad de 19 años, recuerdo que entrenábamos en Sevilla, concretamente en las instalaciones de Piscinas Sevilla, porque había muchos jugadores de la provincia de Sevilla, el entrenador era Parra Palma, solamente íbamos a Llerena a jugar, como anécdota terminamos la temporada con más negativo que puntos, no ganábamos ni a los juveniles, (Risas).


- ¿Cómo se produjo tu lesión?

Cuando termina la temporada regreso a la disciplina del Sevilla, empieza la pretemporada y mi situación es la misma, entrenábamos en Alcalá de Guadaíra, el entrenador no cuenta conmigo, en esta ocasión mi cesión fue al Real Jaén, (Tercera División) donde coincido como entrenador Manolo Ruiz Sosa, que anteriormente había hablado con los dirigentes del Sevilla, si descarta a Isabelo, me lo llevo al Real Jaén coincidí con Layosa, Pele, y Luis Leflet, vivíamos en la misma pensión, lo mejor del futbol son los futbolistas por la ciudad que llega siempre te acogen con los brazos abiertos, del color que sea, son una familia y así fue, allí tuve la mala suerte, en los entrenamientos de pretemporada, se me cayó el portero encima de mi rodilla y me rompió el menisco, iba a un médico de Jaén, del club, la curación que hacia este médico era radiografía de aire, el dictamen era que en 15 días estaba curado, así sucesivamente durante tres meses, hasta que venimos a disputar un partido de la ya desaparecida Copa de Andalucía, nos enfrentábamos al Sevilla C.F., Manolo Ruiz Sosa, hablo con Leal Graciani y Antoñito Leal para que me hiciera una valoración de la rodilla, eran como hermanos, cuando Antoñito Leal me dijo vengase usted mañana, operación rápida, tiene usted el menisco hecho polvo, fíjate tres meses en Jaén con el diagnóstico de que no tenía nada.

Ahí me di cuenta de que la oportunidad grande mi vida de ser futbolista se esfumó en aquel momento. Me condiciono para el resto de mi vida deportiva, teniendo en cuanta lo que era una lesión de menisco en aquellos tiempos, fuera de los terrenos durante un año, Por suerte, como dije antes, encontré la energía, el coraje, la determinación, la capacidad para resistir el dolor, el duro trabajo cotidiano de fisioterapia y el agradecimiento de todos los que me ayudaron... Gracias a todo eso pude cumplir mi sueño: volver a jugar a futbol. Quiero mencionar el interés que tuvo el entonces entrenador Ruiz Sosa, visitándome constantemente, siempre pendiente de mi estado y de mi recuperación, porque tenía una fe tremenda en mí como persona y con cualidades para llegar al primer equipo del Sevilla. Al terminar la temporada el Sevilla prescinde de mí y me da la carta de libertad, vuelvo al Coria C.F. y más tarde Ruiz Sosa se interesa por mu evolución y me lleva a Alicante.

Ruiz Sosa se va a la parte de Alicante, y pregunta constantemente por mi estado, cuando yo creí oportuno de darme una nueva oportunidad, me dije a mi mismo, empezamos de nuevo, Hablo con Galvin que entonces solo existía corredores de futbolista, y nos fuimos a Alicante de Coria fuimos Torito, Chacón y yo, los tres.

En aquella época había por la zona de Alicante veinte corianos jugando al futbol, por la zona de Alicante han pasado todos los futbolistas de Coria, en Villena todavía quedan dos, se fueron en el año 1974, hasta hoy día, que son Milan y Manolito Leflet, hicieron su vida deportiva y profesional en Villena, aunque añora su pueblo,

Vamos a probar al Club Yeclano Deportivo, los tres que he mencionado antes, jugamos un partido del jueves que entonces se hacía con otro equipo cercano, de los tres al entrenador se fija en Chacón, cuando se vio solo, porque nosotros pensábamos que nos íbamos a quedar en el mismo equipo, cosa que no fue. Dijo, yo me voy también, le respondimos, tú te queda, no te preocupes de que nosotros ya tenemos nuevo equipo y estaremos al lado tuyo, según Galvin ya tenía dos equipos para nosotros, yo en el Villajoyosa Club de Futbol y Torito en la Unión Deportiva Altea.


Fotografías: Toni Navarro

- Después en el Club de Fútbol Benidorm

Me fui donde estuve una temporada, pero no fue una buena temporada, se me reproduce la lesión de menisco, quiero matizar, que a mí no me opera Leal Graciani, si me hizo la valoración, me opera el Director del Hospital Santa Isabel. No tengo nada en contra de este señor, pero yo, no quiero decir que no fuera un gran médico, pero no es lo mismo que Antoñito Leal que operaba a diario a muchas personas de menisco, en el Benidorm el dolor era insoportable, se salía los huesos del menisco el médico del club volví a operarme de nuevo, su baraje el que había asistido a la operación de Gerd Müller 16/57, no me dio confianza y no Salí bien de la operación


- Regresa al Coria C.F. y más tardes Piscina Coria

Cuando la lesión no se cura, vuelvo a mis origines a la entidad coriana, donde estoy unos pocos años jugando, hasta que llega a un punto donde el Coria C.F. me ofrece un dinero, al final no apareció la cantidad estipulada, cogiendo por mi parte un gran enfado y los dijes hasta aquí hemos llegado, de ahí me fui al Piscina Coria. Donde tú también estaba jugando y de titular, además para mí el mejor central libero con quien he jugado, mira siendo honesto para mí era el mejor futbolista de la entidad blanquiazul, Tú podías haber triunfado a nivel profesional, pero así es la vida, unos nacemos con estrella y otros estrellados. Quitando el Villajoyosa después de este dónde he sido más feliz fue en el Piscina Coria. Había un equipo que no tenía que envidiar a nadie, jugamos la liguilla de ascenso, donde logramos ascender, si había grandes jugadores mejor era como personas,


- ¿Cómo te enamoraste del fútbol por primera vez? ¿Quién fue el primer ídolo futbolístico de tu infancia?

Personalmente siempre he creído que la esencia de la pasión por el fútbol se lleva dentro desde que nacemos. Posteriormente esta semilla se reafirmó cuando empecé a ir al colegio de mi pueblo, Coria del Rio, y jugaba a la hora del patio y al salir de clase. Pero el día que realmente me enamoré del fútbol fue cuando vi por televisión en blanco y negro a Amancio Amaro, El primer futbolista que me cautivó fue sin ningún tipo de duda el mito madrileño, Amancio Amaro.


- Decía recientemente Quique Setién en El País que a los niños de hoy en día no les dejan regatear… ¡Tiene toda la razón! Uno de los grandes defectos del fútbol es que los niños no juegan en la calle. Desde muy pequeños, desde que tienen 6 años, les enseñan a jugar como los mayores y, por tanto, les impiden desarrollar lo que tienen en su cabeza. Y eso es muy malo. Hay una manía terrible de meterles horas de gimnasio y de hacerles correr sin balón. Un guaje tiene que plasmar con la pelota en los pies lo que se le pasa por la mente. Hace falta técnica, que toquen el balón todos los días.


- ¿No es un riesgo dar tanta libertad a un niño? ¡Para nada! Hay que dejarles disfrutar, que piensen ellos cuál debe ser la mejor solución en el campo. Y luego aparecerá el papel de los entrenadores y de los profesores, que son muy importantes, pero siempre puliendo los defectos en base a lo visto en el césped. Si un chico pasa poco la pelota, ¡pues que la pase poco! Si otro quiere tirar a puerta desde lejos, ¡que tire! Ya habrá tiempo para quitar esos vicios. Falta el fútbol de la calle. El mundo evoluciona demasiado rápido y nos olvidamos que lo antiguo es lo mejor. Ahora, por ponerte un ejemplo, los críos no saben multiplicar porque con el móvil lo hacen automáticamente. Ahí está el problema.


- ¿Apoya la frase ‘odio eterno al fútbol moderno’? Es lo que te estoy diciendo. En mi generación pasábamos horas en la calle y éramos felices. Ahora los chavales no se divierten, o, mejor dicho, no les dejan divertirse. Estamos muy equivocados si pensamos que los niños aprenden a gritos. Yo voy a ver partidos cada fin de semana y cuando escucho frases del tipo “no subas, quédate cerrando” o “cubre a ese, que no se te vaya” tengo la sensación de que algo estamos haciendo mal. Al niño hay que dejarle ser niño para que convierta su talento natural en un arma que le permita primero disfrutar y luego hacer disfrutar al público con su forma de jugar.


¿Qué tenía la calle para que dar tan buenos jugadores? Libertad. Hay cosas que no se enseñan en las escuelas de fútbol. Esas cosas, las que se aprenden en los parques, se están perdiendo. Ahora vas a dar un paseo y no ves nunca a un niño jugar al balón. Esa actividad se reduce a los patios de los colegios en la hora del recreo. En la calle se pedía perdón al rival cuando le dabas una patada. Ahora es casi imposible ver eso incluso entre los más pequeños. A mí todo esto me aleja de los campos de fútbol base, porque me pongo malo.


Fotografías: Toni Navarro

- ¿Es el fútbol un deporte solidario? Me gustaría decirte que sí, pero estamos un poco lejos todavía. El futbolista vive al margen del aficionado, y eso no puede ser. Yo como jugador de varios equipos paso a recibir a todos los equipos que viajaban a Coria del Río y cuando viene un club de postín me quedo alucinado. Hay niños que se tiran horas en la puerta de un hotel con un papel y un bolígrafo para que su ídolo les haga un garabato y cuando llega el autobús, los futbolistas pasan oyendo música con lo cascos y no miran a nadie. Nadie acaricia a un chaval, nadie para a sacarse una foto…. A mí se me cae el corazón al suelo. Hay chavales que no duermen por los nervios de ver a sus estrellas y a otros se les caen incluso las lágrimas por la emoción. Todos sabemos que hacen cola durante horas para nada y no ponemos remedio a esta situación.


- Le noto desencantado Tampoco es eso. El fútbol es mi vida y yo soy muy feliz. De hecho, creo que deberíamos desdramatizar las derrotas. No podemos dejar de sonreír por no ganar un partido. Lo mejor de este deporte es que cada seis días hay una nueva revancha. Pero sí me da rabia que los jugadores no se den cuenta de su influencia sobre los más pequeños.


. Ahora que habla del papel de la prensa. ¿Se imagina su época de profesional rodeado de tantos medios de comunicación como hay ahora?

Hay que adaptarse a los tiempos. Hace años sólo podías ver los goles de los partidos en Estudio Estadio o leer las crónicas a la mañana siguiente en el Marca o AS. El mundo ha evolucionado y hay que aprovecharlo, aunque no siempre los avances sean positivos al 100%, como te explicaba antes con el ejemplo de los niños que no saben de memoria ni la tabla de multiplicar. Pero repito, hay que adaptarse a los tiempos y disfrutar de ellos.


- ¿Cuáles son los nuevos tiempos del fútbol? Quieren convertir al jugador en un atleta. Antes no se miraba tanto esas cosas. El jugador actual es más presumido, piensa más en su físico y se acerca más al prototipo de un profesional del atletismo. A todo esto, hay que sumarle la velocidad del juego. Cuando yo estaba en activo los partidos tenían un ritmo más lento.


- Has dicho en alguna ocasión que tus padres te repetían que eran «pobres pero honrados».

Siempre. Es la frase que más he escuchado en boca de mi madre. Y, con la edad que tengo, es de las primeras cosas que miro. Uno de los problemas que hay hoy en día en la sociedad en general es que la gente no es honrada. No quiero decir que todo el mundo robe, pero a la hora de dar la palabra, de darle la mano a alguien, ya no vale nada. Yo vengo de una época en la que dar la mano valía mucho, más que una firma, y ser honrado lo era todo.

Mi primer recuerdo de fútbol, aparte de los cromos —que no eran como los de ahora, sino que tenías que comprarte pegamento, aunque la clara de huevo pega muy bien— es mi padre y el As, que en aquella época era el periódico del Real Madrid. Nos hablaba de fútbol y desde muy chiquititos nos llevaba a ver partidos de Tercera, al Coria C.F.; él delante por la calle y nosotros detrás como si fuésemos patitos. Mi padre me inculcó sobre todo el querer ganar. La mayor rabia que he sentido en la vida fue un día de chiquitajo, con diez u once años, jugando una final de fulbito. Recuerdo un gol en contra, mirar a mi padre, que era la primera vez que venía a verme jugar, y verle riéndose. No veas qué rabia sentí, te lo juro. Es algo que he recordado muchas veces cuando las cosas me han ido medio mal o medio bien: que empiece una final, te metan un gol y tu padre se ría de ti en lugar de darte ánimos.

Entonces el fútbol no era tan mediático. Cuando tenía cuatro años no tenía televisión, escuchaba la radio. Y de mayor, cuando la tuve, a la hora del partido había una película. Estaba la 1 y el UHF, nada más, y mi madre no quería ver fútbol. Cuando llegué a Coria C.F. se lo dije: todo lo que me has hecho sufrir no dejándome ver. Cuando era pequeño el fútbol era más de vivirlo, el día a día, leer el Marca y el As como mucho. Mi primer recuerdo en televisión es la final del Atlético de Madrid y el Bayern de Múnich.


- ¿Los militares no eran duros con los reclutas?

Los militares son militares. Es toda una cuestión de disciplina. Pasa como tú en tu casa con tus hijos, que te impones porque los hijos no pueden mandar en una casa. Y si eres un soldado y tienes a un sargento, tienes que obedecerle. Desde que muere Franco en 1975 a 1986, que es cuando hago la mili, van once años, y en esos once años en España cambió todo. Incluso se legalizó el Partido Comunista, gobernó el PSOE, cosas que once años atrás eran impensables. No te las creías. Entonces, en el ejército, para ser sargento primero no han de pasar dos años, ni cuatro, es toda una vida y ya estaban bastante quemados. Además, tenían la mentalidad de gente de entre cincuenta y sesenta años, venían de los años sesenta. Eran personas que primero de todo te venían con el palo, porque eran militares, pero era lo lógico. No sé cómo son los tenientes de hoy en día, pero un teniente de mi edad, cuarenta y ocho años, no es como un teniente de cuarenta y ocho años de 1985.

En aquella época ya podías pedir no hacer la mili, pero si lo hacías casi te echaban de tu pueblo. «¿Cómo no vas a hacer la mili? ¡No quieres a España!». Era una cosa de locos. Tus padres te echaban de casa si no querías ir. Y no estamos hablando de una cosa tan lejana. Hoy en día tenemos capacidad para discutirlo todo, pero en aquella época no se discutía prácticamente nada. Llegabas a tu casa, te daban una carta y te ibas al día siguiente. Pero luego, cuando he veo las categorías inferiores he pensado que si muchos de esos críos se pasasen un añito en la mili y volvieran seríamos campeones del mundo cinco veces seguidas.


Fotografías: Toni Navarro

- En una charla fuera de micros hace unos meses años a un jugador del Coria CF. y nos dijo que ser coriano era su identidad. Para ti, ¿Qué representa ser coriano? Andalucía es lo que soy... pero, yo soy muchas cosas. Somos de un pueblo, al lado del Río Guadalquivir, de trabajo, una zona de dedicación profesional, donde lo emocional se manifiesta mucho, pero esas son mis raíces, La lluvia, los tiempos grises, los campos mojados... Por eso me encanta la luz, el sol y todo eso, pero bueno... ser coriano es hacer bien las cosas, nunca darse por vencido, trabajar, trabajar, sacar las cosas adelante, trabajar juntos. Donde yo soy, en una zona de todo el desarrollo cooperativo, hay mucho trabajo en común, no hay muchas diferencias sociales, entre el propietario de la fábrica y el trabajador no hay mucha distancia. Eso es la parte profunda de esa identidad.


- Decía Clemente algo así como que en las escuelas de fútbol se enseña a jugar a la pelota, que a jugar al fútbol se aprende en la calle.

Yo jugaba en el patio del colegio, en el prado, de tierra, por supuesto, donde había montones de gente. Estaba todo el mundo en medio, jugando a otras cosas, todo el colegio. Tenías que jugar distinguiendo quién estaba jugando y quién no, corriendo con ojo para no chocarte. No había ni petos ni nada. Eso creo que a mí me dio una visión del espacio muy útil. Ahora, en las escuelas actuales, los chicos se encuentran con entrenadores más que con educadores. Los jugadores que vienen de países pobres o zonas marginales tienen recursos que, en la actualidad, a los chavales se los quitan en las escuelas. Necesitamos jugadores jóvenes que hayan jugado tanto en el Sevilla F.C.. como el Real Betis, tipo Benítez, Francisco, El Chico, Asían, gentes que saben tratar el balón. Les cohíben, les dicen que no hagan esto, no hagan lo otro, y les coartan su libertad, les quitan el juego innato, el instinto. Siempre digo que un futbolista tiene que aprender a equivocarse.


- Escuchabais el fútbol, coleccionabais cromos de jugadores...

Si de siempre, hasta hace poco tiempo las tenía en un cajón guardado, me hace una pausa u de memoria me dice las alineaciones del Real Madrid y del Bilbao Athletic de hace 70 años, yo conocía al futbolista de primera división andando de espalda, nosotros teníamos la suerte que perteneciendo al Coria C.F. desde infantil podíamos ir gratis a ver los partidos del Sevilla F.C. y también en Real Betis, cuando era filial de la entidad verdiblanca

¡Y hacíamos chapas! Y jugábamos partidos de fútbol con ellas. Incluso no con chapas, con tacos que robabas de los que sobraban de las obras. Limpiabas el taco y jugabas al fútbol porque con el taco se daba más efecto a la pelota. Un taco es cuadriculado y si le pegabas en un extremo el balón se iba a un lado o a otro. Los balones eran bolas, canicas de jugar... Yo recuerdo jugar a las bolas y al 'gua'. Teníamos mucha afición por el fútbol, que hacíamos carreras con las chapas. Hacíamos unas chapas preciosas con nuestro cristal, nuestro arito y nuestra cera. Es que no había otros juguetes, ¿eh? Es que estamos hablando de la postguerra. Había gente que no sabía que un huevo frito tenía yema, algunos pensaban que era todo blanco porque siempre le tocaba al hermano mayor lo amarillo. Son recuerdos entrañables pero duros de cojones. La postguerra en España fue una postguerra muy dura, había hambre y la gente se doblaba los trajes para hacerse otro traje.


- Dejas el futbol, ¿a qué te dedicas?

Pues a lo que siempre hice, aparte de jugar al futbol, a la construcción como Peón de Albañil, (Risas), me he llevado más de 50 años, como había un dicho en Coria, más torpe que el Miro, y de peón no he salido.


Fotografías: Toni Navarro

- Manolito Ruiz Sosa apostó por ti.

En mi vida resultó ser alguien fundamental. Era también un hombre cercano a los jugadores jóvenes, nos dio muy buenos consejos. Se desvivía por todos lo que olía a Coria, siempre pendiente de cualquier futbolista, y echarle una mano donde hacía falta un integrante en cualquier plantilla y él tiraba de los corianos, llamaba al representante Galvin y enseguida estaba colocado, la verdad hay que reconocer como un auténtico embajador de Coria que ha llevado la marca Coria por España y fuera de ella, para mi perdón por la expresión -él vicho este- ha sido el mejor futbolista que ha dado Coria, y como ayudaba y se volcaba, sin duda Manolito Ruiz Sosa.


- Te pidió ambición.

Sí, más presencia en los metros finales. Esa fue la única diferencia. También me afectó que tenía más confianza en esa época, mi estado anímico era mejor. Soy una persona que necesita estar bien anímicamente. En mi relación con las personas es muy importante estar bien. Si me iba al colegio y había discutido con mi madre, me pasaba todo el día jodido. Necesitaba la liberación de no tener ninguna cuenta pendiente con nadie y la tuve ese año.


- En los años sesenta tú viste jugar a esa generación impresionante de grandes futbolistas.

Claro. A Molowny, Di Stéfano, Marsal... Paco Gento cuando empezó, que corría tanto, que se subía por la grada y le decían "párate, que el campo tiene noventa metros, dónde vas a correr tanto"... Veíamos a grandes jugadores, también de los rivales: Kubala, Villaverde, Luis Suárez... Gente que Dios mío de mi vida... Yo tenía la suerte no de verlos, sino de estar al lado de ellos. Los socios estaban en el fondo norte y en el fondo sur. Yo iba al fondo norte. Y allí me sentaba una hora antes, con un calor... Una Coca Cola te servía para tres y si la chupabas mucho, para cuatro. Pero bueno, fueron momentos gloriosos y de un Madrid glorioso. Imagínate ver a ese señor rubio con el número nueve lo que era.


- Aunque profesionalmente no estés ya vinculado al fútbol, con el paso de los años, ¿la afición por el fútbol y por el Coria C.F. se mantiene?

Sí. Pero ya hay una distancia. Ya no vivo como vivía antes el sudor y el calor de ellos. Y el barro. Actualmente, me gusta el fútbol, me gusta ver a los niños, jugar al fútbol... Pero ahora, si el Coria C.F. pierde, voy a cenar igual y voy a dormir igual. Y antes no comía ni dormía. Todo cambia. Mira, no soy abonado desde que me ocurrió aquellos hechos. Entonces, como lo echan los partidos por televisión, pues lo veo con una Coca Cola, que tampoco está mal. Ya no es la pasión de antes. Ten en cuenta que ya no conozco a ningún jugador. Antes, si se lesionaba alguno, iba al sanatorio el lunes para ver cómo estaba. Si a alguno le habían operado le llevaba unas flores o un libro... Todo cambia en la vida. Es así.


- ¿Ha cambiado mucho el futbolista? Para mí el futbol arte se ha perdido con el pasar de los años, no queda nada, y eso que veo todos los partidos por televisión y si hay algunos que reponen de hace diez años también le veo, soy un apasionado del futbol, lo llevo en las venas, Se ha deshumanizado demasiado. Nosotros no teníamos a tantos medios siguiendo los entrenamientos, no se televisaban tantos partidos… No pasa nada por hacer los entrenamientos a puerta abierta, que te vean los aficionados. No pasa nada con salir del vestuario y quedarte a firmar autógrafos, es bueno para el futbolista y además ayuda a mejorar la opinión que se tiene de ti. Soy partidario de tener contacto con los aficionados y con la prensa. Ahora todo es demasiado frío, entre todos se está imponiendo unos hábitos que distancian mucho al futbolista de la gente. No lo entiendo. Fernando Alonso se juega la vida en una carrera y nada más bajarse del coche ofrece una entrevista y no pasa nada. Y lo mejor es hablar cuando las cosas van mal, te permite explicarte, aclarar algunas cosas, dar una sensación de normalidad… a algunos convencerás si te dejas escuchar.


- Llegaste al Benidorm diciendo que habías tenido mala suerte en el Real Jaén y el primer día te rompiste el menisco.

Llevaba cinco días en el club. Fue un amistoso contra de entrenamiento en Jaén. Se me cayó el alma a los pies. Nueve meses para volver a jugar. Pasé una noche… estaba en la habitación con Layosa y le di una nochecita al pobre… estuvimos toda la noche hablando, yo con la rodilla metida en hielo. Al día siguiente me llevaron en coche de Benidorm hasta la clínica. Tumbado en la parte de atrás del coche, con la pierna estirada, cinco o seis horas de viaje, con los baches… le di muchas vueltas a la cabeza. Tenía veinte u año años y a ver cómo me quedaba de una operación tan grave. Luego en silla de ruedas. Fue mucha comedura de coco, un calvario hasta que volví a jugar.

La temporada siguiente Galvin apostaba mucho por mí, me metía siempre que podía en el equipo, pero tuve muchas lesiones musculares. Sobre todo, en el bíceps femoral. Fue horrible. Estaba un mes parado, salía, jugaba un partido, otro, y me volvía a lesionar. Era un sufrimiento, sobre todo, mental. Tampoco tuve opciones de continuar, no me ofrecieron la renovación.


Fotografías: Toni Navarro

- ¿Cuál es tu filosofía?

Como siempre comento, no soy yo quien tiene que definirme, es los aficionados, los simpatizantes, pero siendo un poco egoísta por mi parte, los extremos tipo Amancio que realizó movimientos nunca antes vistos en el terreno de juego y demostró un espectacular control del balón, que sumado a su tremenda velocidad lo convirtieron en un as del fútbol. Ese tipo de futbolista me defino con una habilidad impresionante para ejecutar regates fuera de lo común y driblar a cualquier defensor que se cruzase ante mí. Mi trato con el balón, además, era exquisito. Me caracterizaba también por una velocidad endiablada, lo que me hacía desempeñarse a las mil maravillas en la banda derecha. Dominar al rival y tener el balón, supongo que como todos los entrenadores. Mi idea es tener preponderancia sobre tu rival, mandar. Aunque luego todo eso depende de lo que tengas. También me gustaba Ufarte del Atlético de Madrid o Jesús Navas del Sevilla C.F., ya quedan poco, se está perdiendo la esencia de los extremos.


- ¿Qué cosas sientes que cambiaron entre el futbol que tu jugabas y el que se juega ahora?

Para mí el futbol arte, era el anterior al día de hoy, no queda nada de antaño, no lo veo, mira que soy seguidor de todos los dan por televisión, y si algunos de reposición de hace diez años también lo veo, se lleva en las venas, no me gusta el futbol de hoy, se ha perdido la esencia del mismo, para mí el futbol es encarar al contrario, irse de él y poner el balón hacia detrás donde el delantero centro introducía a la red, pongo por ejemplo a mi amigo Antonio Arnao, donde era muy raro que no marcara entre 27 o 30 goles por temporada, el de Vela de Mairena la cantidad de goles que hizo en su carrera, creo que fueron 500 goles, entre Juan Manuel “el Nono” del Bar Ramón, Hillan y yo le pusimos en bandeja muchísimos balones de gol, era muy fácil encaramos al defensa y a línea portería, balón hacia atrás y él remataba a gol. Hoy se ha perdido esa jugada.


- ¿Te condiciono la lesión para triunfar a nivel profesional?

Yo creo sinceramente que si tenía cualidades para ello, pero el futbol como en la vida te marca un destino y ese fue el mío, te cuento por qué eso me llegaron a mis oídos, Carmelo me dijo en cierta ocasión iba el Sevilla a Zaragoza, se lesionó Oliveros, extremo derecho, con entrenador Max Merkel, yo era uno de los integrantes que entrenaba a diario con la primera plantilla, me comenta Carmelo –Isabelo prepárate para el domingo, que estamos a punto de que vaya a jugar el próximo domingo- pero en esos días se recuperó Oliveros, y me queda en las puertas de debutar en primera división, si se hubiera dado es oportunidad otra historia tendríamos hoy que contarte, pero no sucedió.


- Desde cuando no acude a ver el Coria C.F.

No acudo a ver el Coria C.F., desde el episodio que sucedió conmigo dejándome a deber 19.000 pesetas de las entonces y en aquella época era un dinero, sé que soy muy cabezón, pero ese dinero era de mi familia y mis hijos, y por ahí no entro, fíjate con los años que me he llevado en la entidad coriana, al final Salí por la puerta de atrás, quizás ahora pensando o reflexionando, quizás no debería haberlo hecho, pero no puedo arrepentirme, así lo sentí y así actúe,


- ¿Qué representaba el Coria C.F, de aquella época?

Para nosotros que éramos niños, era lo máximo que se podía aspirar ponerte la camiseta amarilla del primer equipo, hace una pausa y cuenta que se iba con Nicolás Suárez que vivía en la otra parte del río, era el entrenador nuestro, desde las 3 de la tarde estábamos todos los niños sentados en el muelle pegado al río, cuando veíamos abrir las puertas – Ahí está Nicolás. Estábamos locos de contentos, en aquella época el Coria para los niños que le gustaba el futbol era lo máximo, fíjate la ilusión de ponerte la amarilla, siendo infantiles imagínate cuando se dieron la oportunidad del primer equipo, además presumíamos con los compañeros o amigos de pandilla, que ya estaba jugando en equipo de tu pueblo,


- Cuando terminan su carrera muchos pierden la forma, engordan… ¿Tú qué haces para estar así, hay algún secreto? Es que no he terminado mi carrera, estoy buscando un nuevo equipo [ríe]. No, estoy bromeando. He terminado hace mucho tiempo y mi cuerpo no me permite engordar. Juego con mis nietos, corro detrás de ellos… Durante tantos años ha sido mi filosofía de vida y estoy feliz haciendo lo que me gusta. No podría llamar trabajo al deporte.


- Siempre pareciste muy metódico. No eres de los que se metían en el barro a jugar con la pelota

Empecé a jugar detrás de mi casa, en el colegio o en el prado. Era una zona de campo y teníamos una cancha de fútbol. Cuando iba a casa de mis amigos, jugábamos en el cemento, en un callejón sin salida. En los pueblos juegas donde puedes. Me gusta recordar aquello, jugar en campos de 10 metros, donde tenías que pasar por debajo de una valla para entrar. Había quien jugaba descalzo, otros con zapatillas…


- ¿Fue el fútbol tu principal inversión?

El fútbol ha sido mi vida, mi pasión. Un niño siempre quiere ser futbolista, ganar torneos… pero para que se haga realidad, hay que ir lentamente. Depende de los otros, de tus elecciones, de lo que te digan en casa.


- Y siendo el más tímido de tus amigos, ¿te has sentido solo en un campo de fútbol?

Sí, el fútbol es un juego de equipo, pero al final te enfrentas a ti mismo. Mantienes siempre un debate interno por saber si has entrenado bien o si todo está en orden. Uno se siente solo en el fútbol.


- Siempre pareció que dominabas la situación… Las derrotas te dan un punto más. Te hacen preguntarte qué ha pasado, por qué no has conseguido un objetivo. Las victorias obviamente también tienen un peso específico en tu sabiduría, en ser ambicioso. Pero es un error cuando uno dice, ‘ya soy maduro y ya puedo gestionar todo’.


¿Quién eras tú en aquel Coria C.F.? Un aficionado al fútbol, que jugaba siempre al balón y que consiguió convertirse en futbolista.

Fotografías: Toni Navarro

- ¿Crees que el salario de un futbolista es justo? No podría serlo si lo comparamos con el trabajo de un policía o una persona que arriesga su vida con su propio trabajo. Pero no son estas las comparaciones que se deben hacer. Hablamos de empresas privadas, con determinados presupuestos y determinados modos de actuar, que deben hacer inversiones acordes al volumen de sus negocios. Son muchas personas las que ganan mucho dinero y hacen un trabajo menos visible y también su sueldo podría ser sometido a juicio.


- ¿Qué consejo le das a tus hijos?

Que deben merecerse las cosas, es nuestro primer desafío como familia. Desde un punto de vista económico, nosotros los subvencionamos. Por eso debemos hacerles ver que cada cosa requiere un sacrificio y un trabajo. Deben ser conscientes de la suerte que tienen para que las decisiones importantes de su vida las tomen con inteligencia y teniendo siempre en cuenta a las personas que tienen a su alrededor.


- ¿Y cómo pasa la página?

Mirando hacia adelante. Soy muy malo para las incertidumbres y muy bueno para los hechos consumados. Si me dicen ‘tienes todo el menisco roto y vas a sufrirlo como un condenando’, bueno, sé que eso es lo que tocaba . Cada día tiene su afán, como decía santa Teresa.


- Cómo ha cambiado todo

Al fútbol lo cambia la industria. Con la industria del ocio, el fútbol cambia de estatus. En la televisión Manchester vi un reportaje de las instalaciones y viendo el modo de vida de los actuales jugadores del City. Viven y desarrollan la profesión en un hotel de cinco estrellas y están cuidados de una manera casi de ciencia ficción. Hay tres nutricionistas, cinco cocineros, no sé cuántos fisios... El avance tecnológico es tremendo también. Hay todo un equipo de espionaje que controla a los futbolistas propios y adversarios. Siempre y cuando las estadísticas no se apoderen del fútbol, me parece bien. Soy amigo de las palabras y esto se está convirtiendo en una conversación entre contables. Todas las cuestiones que miden si no las pones en contexto tienen muy poca capacidad para explicarnos el juego. Empieza a ser imprescindible tener grupo de ayudantes y datos lo suficientemente importantes como para analizar a fondo el juego. Recuerdo que hubo un momento en que el Milán era el dueño del fútbol, tenía gente que mandaba a ver partidos a los sitios más remotos y así contrataba a jugadores que solo conocían ellos. Cuando llegó la decadencia del Milan decían que ya no iban a ver partidos en directo, sino que los veían en vídeo y aquello parecía que reducía la capacidad de análisis. Ahora hemos pasado del vídeo al big data. Nos alejamos cada vez más de la esencia del juego, del ojo clínico que te dice muchas más cosas de las que te cuentan los números.


- El fútbol fue justo con usted? Claro que sí, fui un privilegiado por jugar tanto tiempo en el mismo club. A veces lo comento con gente: hay personas que no conceden la importancia que tiene el ser futbolista, siempre dicen lo bien que vive… Y les respondo que hubiesen jugado ello No es nada fácil llegar, y menos mantenerse. Hay muchos jugadores en segunda y segunda B que no tienen salario, a algunos incluso les cuesta dinero jugar a fútbol. Igual que pagamos a los médicos, abogados, periodistas… A los futbolistas también. No hay una estructura escalonada con todo el dinero que generan los propios futbolistas.


- ¿Qué detalles te ha dejado en el Villajoyosa que nunca olvidarás? Pues quizá creo que son más miedos personales que cosas que marquen. Como, por ejemplo, cuando empezaba, que pensaba que el campo se me hacía grande y después la satisfacción de cumplir muchos de tus sueños. Sentirte líder de un equipo. Después hay detalles como estar con los compañeros disfrutando de una victoria e incluso de una derrota, se me habían caído las lágrimas y después estar ahí y decir “qué liberación, he conseguido ser un ídolo para esta gente, están detrás de nosotros” Ya no puedo decir el día de mañana que lo único que le hice a esta gente es hacerla sufrir (risas)


- Tu mujer también es coriana. ¿Qué papel ha tenido en el desarrollo de tu carrera? Un papel fundamental. Me caso con Carmen Barco en el año 1974, Me ha ayudado porque dejó todo, sus estudios y sus sueños. Su presencia fue clave, sobre todo en Alicante, en el año que jugué en el Benidorm, cuando lo pasaba bastante mal y no jugaba mucho. Tomar la decisión de dejar todo para estar conmigo fue un riesgo y mucho de lo que soy como futbolista se lo debo a ella y al soporte que me dio en todo momento. Te cuento una anécdota (Risas) nos quedamos sin gasolina, antes de Madrid, en Cinco Casas (Ciudad Real), allí empujando el coche, hasta que divisamos un camión, nos pusimos en medio de la carreta para pararlo, menos mal que el señor vio la situación y se ofreció ayudarnos, nos llevó a una gasolinera, en un latón llenamos el contenido y nos acercó hasta donde estaba nuestro coche aparcado en el arcén sin gasolina, y pudimos reiniciar la marcha.


Fotografías: Toni Navarro


- Tras el Real Jaén comienza su fabula futbolística, quizás la mejor, al menos la más romántica. El Villajoyosa. Paradójico que uno de los mejores jugadores corianos de todos los tiempos haya sido 100% feliz solo en equipos de menor nivel. El ambiente era único. La historia comenzó bien... El lugar, la gente, el club, los jugadores. Cuando se hace futbol con personas competentes que saben estar en su sitio, que saben qué es lo mejor para el equipo, es normal que todo funcione. La grandeza de allí es que se hicieron las cosas bien, y eso la gente lo comprendió. Obtuvimos buenos resultados, pero sobre todo regalamos emociones que quedaron para siempre en el corazón de las personas.

Esa es la mayor victoria, el mayor éxito. Dejar amigos que todavía nos vemos, como los hermanos Josela y Paquito, o Pepa y Rita, amigos, Pedro y Ángel, no puedo dejar atrás esa partida de carta con Estanislao. También acordarme de esos compañeros de equipo, como son Wilson, Santulario, Narciso, Zaragoza, Salinat, Devesa, Ramos, Guadiana, Juanito y Garay, fundamentales para mí allí, por sus sonrisas y la dulzura de ellos, y no puedo dejar de mencionar los amigos de Coria del Río, Los Sin Nombres. A todos Gracias.


- Villajoyosa es una ciudad exigente para conceder afectos. ¿Dónde ha estado su secreto? Alguien con cierto nombre en Villajoyosa, y que no tiene nada que ver con el fútbol, me llamó dos días después de mi marcha y me dijo que mi éxito en la ciudad no es haber jugado en el Villajoyosa, es haber vivido Villajoyosa, saber comprender a la gente y haber querido entender la ciudad con sus pros y sus contras.


- ¿Qué es lo más importante de Villajoyosa que llevará siempre en su maleta? Ver la vida y disfrutarla de otra manera.


- Llegó a una ciudad que siempre tiene un equipo que suele perder más que ganar.

Amanece un día con esas circunstancias, y saben que mañana amanecerá con esas mismas circunstancias. Se siguen riendo igual. Alguien dijo en desembarco de Villajoyosa, Santa Marta, a finales de julio, que la gente de Villajoyosa trabaja para saber cómo salir adelante. Y eso ya conlleva mucho trabajo. No es vagancia, es necesidad. Es una paradoja que te da que pensar. El umbral de supervivencia y adaptación del habitante de Villajoyosa es muy alto. Se asocia el trabajo a algo que hay que hacer por obligación y ellos le introducen una variable de espontaneidad. Todo eso es tan diferente que a muchos nos atrae de tal manera que nos cambia para siempre la vida.


- Los jugadores con los que tenías lazos tan estrechos se iban marchando. Imposible no preguntarte por la famosa fotografía de Isabelo. Su último partido. Qué fotografía...

Todo el mundo me hizo fotos, los abrazos, los llantos... Yo me fui con un amigo bajando las escaleras y él se abrazó a mí, porque es muy amigo mío. Llorando los dos, seguimos abrazados y escuchaba al de la radio diciendo "está abrazado, llorando, con Isabel López". Pero yo seguí andando con él y al llegar al vestuario nos metimos, los dos abrazados, llorando., cerremos la puertecita. No del todo, poquito, pero para que no la abrieran. Y entonces 'pim, pam, pam, pam'. Fue esa intuición que tienes ya de viejo, se sigue con él abrazado, abrazado... Y esa cosa de entrar al vestuario y decir "aquí no entra ni Dios". Y de pie, me quito la camiseta, me siento, me quito las botas, me las dejo en las manos, que es la foto... Estaba hundido. Yo mirando las botas, como decía mi amigo... Y no le dije ni adiós. Me acerqué, le di un beso, cerré la puerta y me fui. Así fue la historia. Histórico, un momento hermoso.


Fotografías: Toni Navarro

- Un mensaje

Solo que me siento mi orgulloso de ser coriano y de mi pueblo Coria del Río, hace una pausa, la voz entrecortada, se emociona, resbalan algunas lágrimas por sus mejillas, son sentimiento que no se puede evitar, llevar a su Coria por bandera, para eso solo hay que mirar la inmensa lista de futbolistas que ha dado Coria del Río, y para que quede en la historia según nuestros mayores, el mejor futbolista que ha dado el pueblo coriano ha sido José Palacios Herrera, con eso está dicho todo. Pero fue una vida, una historia muy hermosa. Yo agradezco mucho lo del fútbol...



bottom of page