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  • Toni Navarro

Francisco Borrero "El Coto", «Estoy a muerte con el Coria CF porque es el club de mi vida»

Actualizado: hace 2 días

Para entender dónde vamos hay que saber de dónde vinimos, y Francisco “El Coto” viene del barro. Nació en Coria del Río y con el equipo de su pueblo manchó los pantalones durante muchos años desde la categoría inferiores, “Te hace futbolista el balón, no correr detrás de él”. Francisco Borrero Gutiérrez (Coria del Río, 28/031952) es una leyenda del otro fútbol. Principalmente, lo es porque ha marcado goles en el sótano. La mayoría en Segunda B y Tercera, la mayoría para el Coria CF, pero también Balón de Cádiz, Estepona, Atlético Baleares, Linares, Moguer o Almansa. Es un jugador simbólico, de esos que transmite. El mejor ejemplo español de lo que los italianos llaman un bomber de provincia. Tuvo fama de rebelde y, tal vez, de rebelde con causa. Fue un futbolista inolvidable que jamás pegó un balonazo. Un talento que, ejerció como entrenador. "Sin los futbolistas yo no sería nadie". Nunca te vi tan quieto en un campo de fútbol”, le digo. “Ni tan callado”, me responde mientras posa para la fotógrafa en la calle Cervantes. Lleva razón. Es lo más parecido a un animal que he conocido. Si para marcar hacía falta empotrar al central contra la portería lo hacía y si tocaba celebrar el gol a puñetazos contra el suelo también. Tiene 70 años y levanta su estatura sobre unas zapatillas deportivas. Recuerda con nostalgia unas Múnich, negras y con algo de hierba incrustada en la puntera de la derecha. ¿Quién usa hoy botas negras? Suenan los últimos flashazos en el campo vacío mientras los nubarrones anuncian la tormenta que bañará Coria media hora más tarde. El cielo se cierra, parece que nos fuera a tragar de un momento a otro.


El Coria CF acaba de ascender a Tercera y en ese presente incierto, un chaval de pueblo y coriano cerril se convirtió en ídolo al momento por goles y actitud. ¿Ahora qué?, le preguntó. “Ya lloré todo lo que tenía que llorar”, comenta justo antes de mirar las fotografías y quebrarse de nuevo. Tras un silencio, retoma la conversación. “Tenía miedo de levantarme y no ir a entrenar. De no poder quitarme la adrenalina corriendo. De no volver a competir… De no poder saltar al campo y mirar a un rival en el balón dividido y decirle: ¡te voy a matar!”.

No lo dice, pero en ese instante de silencio, mientras ha contenido las lágrimas frente a un periodista conocido, puede que se haya recordado de niño. Pidiéndole una foto a José Palacios Herrera en su primera prueba con el Coria CF, o gritando tras un tras la valla amarilla del Guadalquivir. Dicen que la fotografía nos inmortaliza, pero no es del todo cierto. De hecho, nada nos recuerda más la ligereza del tiempo que una fotografía, siempre anclada a un momento breve del presente. Las de Francisco “El Coto”, en cambio, se parecen tanto entre sí que no cuesta encontrar huellas del futbolista rotundo que fue en sus primeras anécdotas como infantil. Es un tío de esos que suma en todos los aspectos.


Fotografías; Toni Navarro

- A modo de presentación ¿Quién es Francisco Borrero “El Coto”?

Muy buena gente. Ser realista no es más que ser honesto con uno mismo y con los demás. Conocer los propios límites de uno mismo, y una vez habiéndolos explorado, desarrollar la humildad necesaria para la vida. No me considero capaz de ello, Escarmiento. Más bien estoy de acuerdo con Leibniz cuando consideraba que la definición, aplicada a una persona, había de comprender absolutamente todas sus características y el total devenir de su historia. Incluido el mundo que lo rodeaba. Porque cada persona es todo eso: una mónada que refleja en sí todo el universo. Cada detalle de nuestra vida nos define y nos constituye. Somos ese átomo del universo que al mismo tiempo es el universo mismo. Esto puede sonar como presuntuoso, pero también puede servir para recortar nuestra presunción, pues nos define tanto lo más glorioso, si lo hubiera, como lo más ridículo o insignificante, de lo que sin duda hay mucho. Perdona que me haya desmarcado mucho de una frase.

Yo personalmente recuerdo mucho porque tengo un cerebro fotográfico. El fin de año hacía garabatos en una hoja pidiendo un juguete y la guardaba en una cajita debajo de la cama que, jugaba con mis hermanos a escondidos y yo me ponía debajo de la almohada como era tan delgado no me encontraba, cuando llovía me gustaba bañarme en el pasillo de la casa, tuve una infancia feliz gracias a la maravillosa familia que tenía.


- ¿Cómo anda de paciencia?

Respuesta. Bien, muy bien, mucho mejor que antes. Soy menos impulsivo y más reflexivo, no dudo de mis principios, porque me parecen honrados.


- Francisco Borrero, ‘El Coto’. ¿De dónde surge este apodo?

Fue hace muchos años cuando estaba mi tatarabuela (Risas) le decía a mi abuela “Jodia por culo…” eso no estaba bien visto, entonces le surgió decirle “Jodia por el C…, y termino por Jodia por Coto”. Nos llamaron así y se nos ha quedado. ¿No es un apodo feo, no? Hay peores (Risas). Hay mucha gente, incluso los amigos, que me han acabado llamando así.


- ¿Qué recuerdo del colegio?

En el colegio, Hipólito Lobato, en el que estudiaba, era un buen estudiante del Hipólito Lobato, era un buen estudiante, recuerdo que el maestro Juan Arca le dijo a mi madre, que podía estudiar una cerrera porque muy inteligente y tenía cualidades que vivía en la calle Isla, yo sigo siempre que yo cumplí con el colegio y el colegio cumplió conmigo. Aparte de esto, como imagino que, en muchos otros, una de las cosas que más cuidaban en nuestra educación era la caligrafía. Sí, la caligrafía; o sea, el intento de que, con mucha dedicación y esfuerzo, lográramos tener una buena letra. Para ello, casi diariamente dedicábamos un buen rato a escribir cuidadosamente en un cuaderno, tratando de que todas las letras de cada palabra estuvieran perfectamente perfiladas y, además, que estuvieran ligadas las unas a la otras, de modo que, cada una de ellas se escribiera de un solo trazo, o sea al menos era la intención.

Hasta aquí todo perfecto. De hecho, como tantos otros alumnos de vieja o no tan vieja escuela, hoy agradezco aquellos continuos ejercicios de caligrafía, que me han servido para presumir hoy día de una letra medianamente bonita e inteligible. El problema estaba en que, para escribir, había que utilizar unas plumillas de madera, que luego sustituiríamos por las de plástico, que había convenientemente que mojar a menudo en un tintero situado en la parte superior del pupitre. Y claro, lo complicado era no solo pringarse las manos como si estuviéramos opositando a Avatar, sino conseguir que no cayera una sola gota en el cuaderno sobre el que estábamos escribiendo, lo que generalmente obligaba a repetir la caligrafía. ¡Y maldita la gracia que hacía! Y es que, por mucho que uno lo intentara, el manchón de tinta no había manera de quitarlo ni con aquellos papeles secantes que teníamos a nuestra disposición.

Conclusión, la idea era estupenda, pero la ejecución dejaba mucho que desear, habida cuenta de que aquello de que "la letra con tinta entra" acababa por convertirse en una tortura caligráfica, de consecuencias insospechadas. Hermosos recuerdos que me permitía soñar en Algunos Momentos con aquella infancia escolar ya muy lejana.


- ¿Cómo fue tu infancia?

Mi infancia en general fue buena, como todos los niños de aquella época. Lo que hizo única y diferente a mi infancia fue la fantasía. Mi familia, dura lucha en la cual mi padre jamás se dio por vencido para salir adelante y que en veintidós años logró reflotar. Fueron años durísimos. Con mis hermanos nos escapábamos de eso, es el instinto de conservación de los niños. Armábamos ciudades enteras en miniatura en el parque de mi casa y fabricábamos nuestros juguetes con papel de diario, cartón, maderas y tejas. Todo valía, un frentón de agua era un mar para nuestros botes, una perra sufrida era nuestro dragón alado, su cucha de techo a dos aguas, roja y blanca con palafitos, era nuestro hospital de guerra, enyesábamos a los muñecos de verdad, nuestros refugios subterráneos, de profundidad y ancho de dos tejas coloniales paradas, eran dignos de hobbits liliputienses.

Cerros, ríos, el canto de los pájaros silvestres, libélulas y mariposas llenas de colores por los rosales, la casita sencilla en una colina, el olor tan sabroso de la comida cocinada con carbón o leña, las voces de los que ya no están las risas de mis primos arrastrándome a sus travesuras donde por ser niño me convertía en el tirano de todas nostalgias de felicidad y risas genuinas me hace evocar la infancia.

Fantasía exuberante y realidad dura que juntas no eran oxímoron, sino complementos que nos formaron para darle valor, hoy, a la empatía, a la alegría, a la esperanza y a la vida. La infancia es el único momento de mi vida en que se puede ver la verdadera personalidad de mi persona porque la deja salir sin preocupaciones, ataduras ni presión, nos dejaban a los niños disfrutar su infancia e incúlquenles valores para que seamos hombres de bien. Enormemente libre (aunque había que ir a la escuela, por supuesto), enormemente feliz (aunque hubiera episodios conflictivos/tristes), sintiéndome muy querido (aunque no mimado). Viví mi infancia muy cerca de la naturaleza y a la vez en un pueblo precioso, sabiendo que yo era perteneciente a una familia sencilla, pero, nunca, sintiéndome menos que nadie y sin complejos.


¿Qué consejos y lecciones te ha dado tu padre?

Consejos y lecciones, la mayor de todas, es como persona. Mi padre es mi referencia no solamente como padre, también como ser humano. Es una persona íntegra, que miraba a los ojos, que decía la verdad. Seguro que lo heredé, soy sincero, íntegro, un buen carácter. Creo que es lo más importante en la vida. El resto es solo el resto, pero si eres una persona íntegra, con carácter, en fin… Eso lo valoro mucho. Soy fan de mi padre no solamente como he dicho, padre, también como ser humano. Tengo mucho orgullo de haberlo tenido como padre y esas son las cosas que heredé y lecciones que me ha dejado.


Fotografías: Toni Navarro

- ¿Cómo era en aquella época Coria del Río?

Toda mi infancia está ligada a este pueblo. Aquí me reencuentro con viejos amigos, con mis compañeros de juegos de la infancia y adolescencia, con la memoria antigua que cada vez está más presente a medida que avanza la edad. Siento que el río subterráneo de la vida me dirige hacia aquí, donde reposan mis padres y su, mi, memoria. Aquí los juegos en la acera, con dos hermosas moreras, el Chevrolet de lata que hacía un ruido infernal, los gatos, siempre amigos, las noches de verano en la puerta de la casa tomando el fresco y charlando los mayores con los vecinos, las primeras palpitaciones del sexo, los primeros amores. También el inicio de la rebeldía con la fuerza y el desconcierto que me ocasionaba. Observar la emigración de aquellos que se iban buscando trabajo a otras partes de España y del extranjero, la soledad en que quedaban las familias, el retorno en los veranos de los ya afincados fuera.

Como este se observan mejor los cambios de la época, y el cambio en los últimos 50 años ha sido fabuloso, como en el resto del país. No obstante, aún se conserva el paisaje y algunos ecos del pasado. La escasa personalidad de sus casas, que no presentan ningún estilo arquitectónico definido, se ha ido haciendo más ostentosa, según mejoraba el nivel económico de sus habitantes; el aumento de automóviles hace en ocasiones difícil el movimiento en algunas calles, el número de divorcios es muy elevado, la influencia de la Iglesia Católica representada en la Parroquia, aparentemente ha disminuido, aunque siguen predominando las bodas y entierros religiosos, incluso entre aquellos que nunca fueron practicantes.

Es este un bosquejo del pueblo en el que nací, que dejó de ser pueblo y se convirtió en ciudad. Muy deprisa. Sin embargo, aún conserva ecos del pasado y su resonancia me inunda a veces y me hace sentir más próximo a lo que perdí, proporcionándome una cierta sensación de íntima alegría, de pertenencia e identidad; porque allí se ubica la memoria, es el sustrato físico de la infancia, la familia original. Es un punto de anclaje. Siempre consideré una riqueza contar con este patrimonio nuclear alrededor del cual se han ido añadiendo otras identidades.


- ¿Cómo nace tu pasión por el fútbol?

Desde muy pequeño he vivido el fútbol y el ser del Coria en mi casa, pero realmente no sé cuando llegó mi pasión por el fútbol. Yo tenía pasión por el deporte, de hecho, jugaba muchísimo a otros juegos, casi más que al fútbol, aunque poco a poco me fui encaminando hacia el fútbol, que era lo que más me llenaba y lo que realmente se vivía en mi casa.

El fútbol en la calle ayuda a que un jugador se adapta a cualquier condición. No hay errores que se permitan en este juego. Si realiza alguna, usted está fuera del juego. Esto significa que usted estará obligado a estar activo todo el tiempo. Además, usted debe tener un poder de concentración muy bueno, así que cada vez que el balón pase debe pasar a la persona adecuada. Este juego sin duda le da una experiencia increíble. Si te gusta el fútbol, ​​fútbol de calle puede ser la mejor cosa que debemos considerar. Para la mayoría de los fanáticos del fútbol, ​​el juego es algo natural. Este juego trae lo mejor de ti.

El futbol de calle no es solo un deporte, sino un pasatiempo social para muchos. Es la manera de mantenerse en forma y divertirse al mismo tiempo. Fútbol callejero se trata de hacer uso de lo que realmente tiene. No importa si se trata de un aparcamiento o en una cancha de baloncesto, este deporte se puede jugar en casi cualquier lugar. Si está luchando para mejorar sus habilidades, técnicas, estrategias y conocimientos del juego de fútbol, se puede divertir mucho con sus amigos y divertirse. La mejor parte del juego es que no hay limitaciones aquí.

Esta tradición de jugar en la calle se está perdiendo por varios motivos, por un lado, el crecimiento urbanístico de las ciudades y el poco espacio libre que queda para jugar, los jóvenes y niños son más sedentarios, los padres tienen miedo a dejar a los niños solo en la calle, prefieren que estén en casa más controlados, y además prefieren los ordenadores, la Play y los videojuegos. Se le lleva a demasiadas actividades extraescolares

No hacía falta mucho material para jugar: un pequeño espacio, un balón (de diferentes materiales, tamaños, peso, forma, estado…) y dos porterías que tú mismo construidas con piedras, jerséis, mochilas o cuatro palos, …).


- ¿Naciste con el balón en los pies?

No, me gustaba, pero siempre estaba en la puerta de mi casa, en la ventana, golpeando el balón contra la pared, toque y devolver a la misma pared. Un balón y un campo de barro eran hasta hace no mucho el mejor entretenimiento posible. Jugar a la pelota con dos palos a modo de portería era la manera ideal de pasar el día. No había árbitro que marcase el final, pero tampoco era necesario, solo se dejaba el partido con la caída del sol. Fueron estos los inicios de mi amor al balompié

El deporte fue desde mi infancia mi vocación. Me preguntaron qué quería ser de mayor, la respuesta la tendría clara: yo quería ser deportista “Por eso me involucré en el fútbol desde niño, quería estar vinculado al deporte. Tuve la suerte de poder cumplir lo que siempre ha sido mi sueño.' Después de toda una vida ligada al fútbol, con los altibajos que ello supone, tengo claro que me quedo con lo bueno, "El poder haber jugado en el Coria CF y los dos años en el Club Deportivo Atlético Baleares y haber pisado y jugado en el Estadio del Barcelona Camp Nou, con el Linares Deportivo son los mejores momentos que he vivido en el fútbol".

Forje mi carrera en la perseverancia e intente mejorar cada día, pues si algo destaco en mí como futbolista es que el esfuerzo es tan importante como el talento, Precisamente por mi familia, el amor al deporte en las venas, colgué las botas, “Empiezo a competir los fines de semana y hay que saber cuándo dar un paso al costado” Esto, sumado a una lesión en el tobillo que arrastró durante toda la temporada en el Marbella, intentando mantenerme en forma, fueron los detonantes para poner el punto final a mi carrera.

El fútbol es un juego en el que los más grandes demostraron serlo al saber decir adiós. Me despido de lo que ha sido y es mi pasión, fue una decisión tan complicada como, estoy convencido, necesaria. Pero a partir de ese momento, me toca ver a mi Coria CF, «desde el otro lado de la barrera».


Fotografías: Toni Navarro

- Con tan solo 12 años aterrizas en la cantera del Coria CF, ¿Cómo recuerdas aquellos primeros días como jugador de la Cantera? ¿Qué fue lo que más te sorprendió?

Yo llego al futbol a través del colegio, me gustaba ver a los más mayores, jugar al futbol en el Prado de la feria, ya me fui incorporando poco a poco y cada día me gustaba más, empiezo a jugar, empiezo con los partidos, a partir muchas zapatillas, me van observando por parte de las personas que tenían responsabilidad en el Coria CF, me fichan directamente para los infantiles. Difíciles, extraños… el Coria CF visto desde fuera siempre tiene un aspecto mastodóntico, y no sabes muy bien lo que te vas a encontrar: cuál va a ser tu nivel futbolístico, los compañeros, los entrenadores, el pueblo, donde vives, cambio de amigos, el colegio… Muy jovencito cambias de vida, y hasta que te adaptas es difícil, pero cuando haces migas con los compañeros del equipo, donde estábamos viviendo los que éramos de Coria, poco a poco te vas adaptando a esa nueva vida. Me acuerdo que uno de los primeros días, como el vestuario del primer equipo y los de la cantera estaban pegados, todos salíamos por el mismo pasillo, y de repente algún día que ellos entrenaban de tarde, pues veía salir por ahí a los jugadores de la primera plantilla, que eran mis ídolos y me quedaba fascinado al verlos de carne y hueso.

La magnitud que tiene el Coria CF solo te das cuenta de lo grande que es cuando la vives desde dentro. Luego enseguida pasa a ser parte de tu vida y lo normalizas, pero los primeros días es muy chocante todo.


- ¿Qué consejo les daría a los niños para que aprendan a dominar el balón tan bien como lo hacía usted?

Dominar el balón nace y se aprende en la calle. Creo que cuando un jugador ya tiene 17 o 18 años puede aprender tácticamente, puede mejorar conceptos técnicos como los controles, los disparos y los centros, pero si no tienes una buena base desde crío, si no has jugado en la calle, en mi época estábamos todo el día con el balón. Cuando llegábamos a los 15 y 17 años había más talento que ahora. Ahora es todo más físico, hay más rigor táctico. Es otro tipo de fútbol. Mi consejo es tomar los entrenamientos como si fueran partidos. Cada entrenamiento es una oportunidad de mejorar, y si tienes una hora y media para entrenar y hacéis 20 minutos de controles y pases, aprovecharlo a tope para mejorar cada día. Para tener un buen dominio del balón hay que aprenderlo desde niño en las calles y en los colegios.


- En la cantera amarilla no todo ha sido de color de rosa, ¿verdad? Mucho sacrificio, no siempre de titular….

Los últimos años en la cantera lo he jugado casi todo, y la gente se cree que siempre ha sido así. Pero yo me he pasado mis primeros años en el club sin ser titular, y la verdad que llegué muchas veces a preguntarme si de verdad valía para esto. Sinceramente, ni se me pasaba por la cabeza llegar a jugar, era algo que lo veía casi imposible. Ahí fue cuando me senté con mi padre a hablar y decidimos apartar un poco los estudios y dedicar el 100% al fútbol, haciendo todo lo que estuviese en mi mano para triunfar. Me puse a entrenar por mi cuenta y empezaron a salir los resultados, a formar parte de las convocatorias, a salir en las segundas partes… Y el quinto o sexto partido ya empecé a jugarlo todo, fue un año muy importante para mí.


Fotografías: Toni Navarro

- Tu día a día en el fútbol ha sido una lucha constante. Con trabajo, perseverancia y mucha confianza en ti mismo has acabado llegando al fútbol profesional…

Pues sí, para llegar arriba tuve que trabajar mucho, ser muy constante y no venirme abajo. Fue un largo camino desde que empecé a jugar al fútbol a los 12 años. Para mí la clave fue poner mucha pasión y empeño en mi profesión. Nunca deje de creer en mí en los buenos ni, sobre todo, en los malos momentos y esto fue lo que hizo darles la vuelta a situaciones complicadas.


- Cuéntanos algo de ti. ¿Cómo es Francisco fuera de los campos de fútbol?

Soy muy de estar con mi familia, y de disfrutar de ella, de mis hijos y mis nietos. Soy dicharachero porque mi mujer habla mucho y se me ha pegado un poco. Soy de un pueblo, que se llama Coria del Río en Sevilla y estoy muy orgulloso de ser de aquí, donde tuve muchos momentos buenos hasta que con 12 años me fui a la cantera del Coria CF. He recorrido muchas ciudades para jugar al fútbol y no me arrepiento de nada porque he tenido vivencias con el fútbol que nunca hubiera imaginado. Tengo una mujer maravillosa, Dolores, dos hijos, Francisco y Rocío increíbles… Estoy muy feliz de estar en mi pueblo y espero que las gentes se enganchen y se haga abonado al club de mis amores, el Coria CF, les pido que confíen en el club porque seguramente será un buen año.


- Formaste parte de una generación de canteranos que llegaron a debutar en el primer equipo del Coria CF. ¿Qué sentiste cuando debuta? ¿Pensaste que tu oportunidad en el primer equipo podría llegar muy pronto?

Está claro que en ese momento ves que es tangible y se puede producir algo que te parece absolutamente inalcanzable, que es debutar en el primer equipo del Coria CF. Es cierto que José Palacios Herrera ya nos había subido a entrenar bastantes veces a los que éramos los jugadores que más destacábamos en la cantera y que habíamos jugado algún partido amistoso, pero ya llegar a debutar en partido oficial, pues, es el paso definitivo, o casi definitivo. Y en ese momento cada uno se lo tiene que luchar y ganar, porque eso no lo regalan, pero si es cierto que lo ves un poquito más cerca. Lo vives con incertidumbre porque en aquella época vivíamos prácticamente a diario juntos, deseando que lo hiciera bien, aprovechara la oportunidad y que no bajara nunca más a jugar con su equipo de antes.


- Con José Palacios Herrera te hizo debutar ¿Cómo recuerdas aquel momento? ¿Te pilló por sorpresa?

Sucedió muy rápido porque completé una temporada una buena temporada. Estás como en una realidad paralela, tenía muchos nervios por el hecho de ya viajar con el primer equipo en liga con la tensión de los puntos en juego, aprendes a observar cómo se comportan los mayores en la competición, que yo creo que siempre es el paso que les falta a los jugadores jóvenes. Aprender cómo afronta la competición gente que lleva ocho o nueve temporadas en primera plantilla, la previa y el durante, yo siempre que he sido muy observador pues intentaba aprender todo lo que pudiera en tiempo récord, porque iba a tener que utilizar esas herramientas a corto plazo.


- ¿El mejor recuerdo en el Coria CF?

Mis recuerdos son inmejorables, lo echa de menos cuando está fuera de tu pueblo y de tu club. Cuando me he tenido que enfrentar al Coria CF con otra camiseta y escudo, era muy dura para mí me costaba mucho trabajo (Se emociona a punto de derramar algunas lágrimas), recuerdo que mi primer partido contra el equipo ribereño, fue con el Balón de Cádiz, anotó un gol en la portería de fondo que está mirando al canal del Riopudio, ese día le ganamos el partido al Coria CF. Al año siguiente me vuelvo a enfrentar perteneciendo al Club Deportivo Estepona, vuelvo anotar el gol del triunfo contra el equipo de mi pueblo, sentía por dentro que no me estaba portando bien, que estaba haciendo daño, que le estaba fallando, y de hecho le pedí jugando con el Balón de Cádiz, cuando anote el gol al entrenador en el descanso le pedí el cambio porque emocionalmente no estaba preparado para seguir en el terreno de juego, no me sentía bien, su respuesta fue que era imposible que estaba haciendo un gran partido y que debería diferenciar las emociones y los sentimientos del club de mis amores por el otro club que era el que te estaba pagando. Yo le pido a usted el cambio anímicamente, no me encuentro en condiciones. Todos los del Coria eran amigos míos, colegas de salir.


- ¿Te ha tratado bien El Guadalquivir cuando has vuelto como visitante? Siempre hay una parte del público a la que no le gustas, y lo entiendo, pero me dieron una ovación. ¡Y me dio una rabia! Me emocioné y todo, se me pusieron los pelos de punta. Porque pensé, me cago en la leche, que no haya podido devolverles el cariño que me dieron; que la gente mía, del Coria, no haya podido disfrutar de mi fútbol, como lo han hecho enClub Deportivo Atlético Baleares o en Club Deportivo Estepona.


- ¿Qué fue para ti el Coria CF?

No hay nada que se asemeje al Coria CF, es lo máximo. Es el club más grande del mundo para mí, el equipo del que soy seguidor. Fui muy feliz, nuestros sueños se hicieron realidad. Los sueños de mi padre, de mi madre, de mis hermanos... y estaba emocionado fueron muchas horas, entrenamientos, y ahora continúa con mucho trabajo y dedicación. Procuré escuchar los consejos de gente que llevaba mucho tiempo en el club y fui muy feliz por la oportunidad. Como dije, fue un sueño hecho realidad y doy las gracias a Dios y a todos


- ¿Cómo llega al Sevilla Atlético?

Al Sevilla me llevo Jaime Lobato, entonces la secretaria técnica del club de Nervión estaba en la calle Harinas de Sevilla, firmo por el club Sevilla, donde estuve unos 3 meses, a 8.000 pesetas mensual de la antigua moneda, no llegue a debutar solo juego un partido amistoso, también con el Real Betis me lleva el de la nieve Juan,


- Más tarde….

Me voy a la mili, el Sevilla se desprende mí me otorga la carta de libertad, y estando en ella firmo por el Balón de Cádiz, Carmelo el portero y yo nos vamos al San Fernando, él juega en este equipo, yo no juego en la pretemporada, un señor que me vio jugar estaba en el Cuartel y me ofrece llevarme al Balón de Cádiz y acepte, allí hice estuve dos temporadas, la verdad que me salió muy bien como se dice por aquí de “Puta Madre” allí exploto como buen futbolísticamente, recuerdo que en la segunda temporada viene EL Rota, me vio jugar y quería que yo firmara con ellos, yo estaba en Rota porque me había ido del Cuartel a una fiesta en mi casa, y el Comandante me puso un castigo, te voy a embargar me ha dejado tirado yo me cago en tu m… se enteró el presidente del Rota que yo estaba allí, me ofrece firmar por ello, más tarde me acerco a Cádiz a pedir la baja, el presidente, se sorprende, además hay que ser honesto, agradecido y sincero él se había portado muy bien conmigo, cuando yo venía a mi casa de Sevilla, él siempre me ofrecía y me daba dinero, Me dio pena cuando él me comenta Francisco el club y yo personalmente merece que usted nos pida la baja, Nosotros tanto el club la afición y yo como Presidente del club queremos que te quede, al final decido quedarme porque siempre en esta vida hay que ser agradecido, en el Balón de Cádiz coincidí con Manolin Bueno que fue jugador del Real Madrid durante muchos años. Siempre me dijo coriano tu desmarcarte al primer palo, allí te pondré a media altura el balón, una dentro, otra también y así sucesivamente me hinche de anotar goles.


- Y después...

Si después de los dos años en el equipo gaditano me voy al Club Deportivo Estepona, yo contraje matrimonio con mi mujer Dolores, los recuerdos son muy buenos, con grandes amigos y grandes profesionales, a mí me firma directamente el presidente, y me afirmo que durante ese tiempo que tuviera en el club malagueño me iba a traspasar y que iba a obtener beneficios con ese traspaso, de hecho vamos a jugar un partido amistoso a Tánger, a la finalización del partido el presidente del Tánger se acerca a mí para ver la posibilidad de firmar con ellos, estaba dispuesto a negociar, se acerca a la ciudad de Club Deportivo Estepona para entablar las negociaciones, pero en trascurso de esas negociaciones no llegaron acuerdo, me traslada el presidente del Club Deportivo Estepona que rechaza la oferta porque hay otro club interesado que ofrecen más dinero por el traspaso, era el Atlético Baleares, así se hizo el traspaso donde estuve dos temporadas, la primera estaba en Tercera División donde logramos el ascenso a la Segunda B, la verdad que fueron dos años maravillosos, incluso los niños de se acercaban para que le firmáramos autógrafos, termino el contrato bajo amenaza de denunciar por impagos, que días más tarde me abonaron, y más tarde firmo por el Linares que militaba en la Segunda B, con José Antonio Viera de entrenador, se dio la circunstancia que antes de firma por el Linares jugamos en la ciudad andaluza perteneciendo al Atlético Baleares, ese día hago un gran partido contra ellos, donde le ganamos, estábamos aquí llego libre, estando en casa me llama José Antonio Asían, donde me comenta que el míster quiere hablar conmigo, que quiere contar contigo para el Linares, consulto con la familia, tuve dos años, hice una buena temporada, las dos en Segunda B, en la última me fui faltando tres partidos para la terminación de la temporada, llegamos a un acuerdo para la rescisión del contrato. Después juego en varios equipos como el Moguer Almansa y el Marbella.


- Tu carrera profesional ha sido un auténtico tobogán…

Yo creo que después de tantos años es difícil no tener buenos y malos momentos, pero lo importante es no perder nunca la fe y el amor a tu profesión. Hay que ser muy fuerte, mentalmente y tenaz; nunca debes arrojar la toalla. Se debe seguir adelante para superar cualquier adversidad, y en los buenos momentos mantenerte con los pies en el suelo y continuar en la misma línea.


- Has conocido el fútbol de élite y el modesto. ¿Con cuál de los dos te quedas? ¿Qué aspectos resaltarías de tu experiencia en ambas esferas?

He intentado aprender de los dos, presentan sus diferencias, pero al final los valores que engloba el deporte y en este caso el fútbol son los mismos. El compañerismo, el trabajo en equipo, la lealtad, la unión, la primacía de lo colectivo..., si esos valores se distorsionan, no se alcanzarán los objetivos.


- Muchos que te vieron jugar desde las categorías inferiores dicen que eras de vocación ofensiva, ¿Cómo te definirías como jugador? ¿Cuál crees que era tu mayor virtud?

Mi padre se encargó de educarme futbolísticamente, que comprendiera muy bien todos los aspectos del juego, que fuera un jugador completo, que fuera capaz de participar en muchas fases del juego… Es cierto que yo era un jugador muy rápido, con muy buen uno contra uno, buen disparo, ponía muy bien el balón parado, tenía mucha personalidad, físicamente era bastante bueno, pero yo creo que podía hacer de todo. Por destacar algo diría que el desborde y salto de cabeza. Es difícil definirse a uno mismo, pero yo creo que mirando con retrospectiva era un jugador bastante completo.


- ¿Te veías entonces superior a los demás?

Superior a los demás no. Es difícil decir eso. Diría que él tiene características distintas a los demás. Por eso, como dije antes, destaco su polivalencia, que hoy en día parece difícil tener un jugador de dribling y que a la vez organiza, que es el punto clave. Esa polivalencia llama la atención. Su poder de finalización, la improvisación y su uno contra uno son fantásticos… Sus cambios de dirección. Cuando cambia de ritmo y de dirección, es muy difícil alcanzarlo. La facilidad de conducir la pelota a gran velocidad, son muchas cosas… Son factores que se ponen en evidencia en el día a día. No que sea el mejor, pero se puede ver que él es distinto por todo lo que dije al principio.


- ¿Cuándo decide dejar el futbol?

Cuando estás en el fútbol sabes que puede pasar de todo en cualquier momento. Mi idea era seguir, me hubiese gustado seguir, por lo menos, tres años más. Deje el futbol a la edad de 30 años, yo decido retirarme por una lesión de tobillo que se me reprodujo después de muchos años, perteneciendo al Coria CF, estando en el Marbella, le comento al club que ya no podía más, dio la cara y cuando el médico me inspecciona me da los resultados, que no entendía cómo podía haber estado tantos años jugando con esa lesión, el tobillo estaba destrozado. Una vez en Coria del Río mi hermano me comenta que el Bar La Ventanita estaba cerrada, que era una buena oportunidad de negocio, funciono muy bien, estuve 4 años, pero el dueño de la Cafetería El Reloj me ofrece que yo lo cogiera. Lo estudio con mi familia y decidimos que podía funcionar, aceptamos y después de 20 años en él me jubilo. Estoy muy agradecido de estos diez años que pasé jugando al futbol profesional. Dejo allí amigos, me quedaré con eso el resto de mi vida.


Fotografías: Toni Navarro

- ¿Es esa idea fue pilar básico de tu filosofía como entrenador?

Podríamos definirlo como contagiar nuestro espíritu de eternos aprendices a nuestros jugadores, y también a los diferentes equipos de trabajo en torno a ellos, y aplicarlo hacia el crecimiento tanto individual como colectivo. Nuestra primera pregunta siempre es: ¿en qué os podemos ayudar? Obviamente, hay un proceso de estudio y análisis previo para desarrollar conocimiento y diseñar planes de acción, pero sin el clima emocional adecuado el rendimiento será limitado. De ahí nuestra creencia en conectar con la persona desde el primer día para construir entornos de confianza. El trabajo de entrenador de fútbol es apasionante por muchos motivos, sin duda este es uno de ellos. Además, la complejidad de los entornos y los momentos de los equipos añaden más dificultad a nuestra labor. Hoy desde la lejanía es un orgullo ver cómo siguen creciendo.


- ¿De qué forma te ha influido tu carrera como futbolista y la experiencia de la lesión en tu manera de ser entrenador?

Me cambió la forma de ver la vida. El mundo del futbolista es un mundo un poco aislado, hermético, donde estás constantemente recibiendo estímulos de gente que vive tu misma situación, y ya no te digo cuando llegas al primer equipo y te metes en una realidad paralela, de la cual yo salí de una manera abrupta por la lesión. Aterricé en el suelo y la vida me ha llevado por otros caminos completamente diferentes que si hubiese tenido una carrera normal.

Mi manera de ver las cosas tiene un antes y un después de todo lo que pasó. Todo esto es efímero, hay muchas cosas que no podemos controlar, hay que disfrutar mucho el momento ya que no sabes lo que va a pasar mañana o pasado mañana.



- ¿Alguna vez dejaste de sentirte bien jugando al fútbol? En mis peores años con el Linares Deportivo llegaba a casa y no tenía ganas ni de volver el día siguiente a entrenar. Pensé hasta en decir, ¡buf!, que se acabe esto ya, que pase ya el fútbol. Salía con tanta presión al campo, con tanto nerviosismo, que no me dejaba disfrutar. Igual algún balón muy fácil, que me lo dabas de pequeño y con los ojos cerrados te lo pisaba, lo perdía. Por esa tensión, por ese nerviosismo, por esa precipitación, por esas ganas de agradar a todo el mundo. Mi segundo año en el primer equipo del Linares Deportivo fueron bastante duros, bastante duros.


- ¿Los canteranos de La Cantera ves con potencial de llegar al primer equipo algún día?

El fútbol de la cantera es fútbol de mentira. Ganas todos los partidos 4-0 o 5-0, eso no es verdad. El fútbol de verdad es ganar por un gol, se decide por detalles, empujar, sufrir y pelear, y eso no lo viven desgraciadamente porque no hay una buena competición en el ámbito de federaciones en categorías inferiores. Debería ser mucho más dura, para que esa competición llegara antes, por eso normalmente ahora está pasando que nos comen la tostada otros países en categorías más jóvenes, así que los chicos de este país tardan más en madurar. Es difícil hacer vaticinios porque los chicos de hoy en día llegan muy verdes al Coria CF, los chicos llegan muy jóvenes, todavía con ciertas carencias competitivas y tardan más en madurar. Hay jugadores muy talentosos, lo que pasa que luego el fútbol requiere otras muchas cosas que a lo mejor todavía no han vivido.


- ¿Qué estilo de entrenador eres? ¿Apuestas por la posesión, por el contraataque o eras de los que se adaptaba a las características de los jugadores?

Yo creo que un entrenador se tiene que adaptar, porque muy pocos pueden elegir jugadores para su modelo de juego. A grandes rasgos, a mí me gusta que mis equipos defiendan en campo contrario, se muestren muy agresivos y presionantes, y que ataquen rápido. Que no se entretengan demasiado en la posesión, la posesión debe servir para batir líneas con facilidad y jugar hacia adelante. Pero sobre todo un entrenador debe saber lo que tiene: si tú tienes un equipo con dos extremos buenísimos que entran por banda, pues tendrás que jugar a abastecerles de balones para que tengan 1 vs 1; si tienes un equipo que es muy bueno corriendo y tienes dos puntas muy rápidos, que atacan muy bien los espacios, pues tendrás que jugar un poco más atrás y lanzarles balones al espacio; si tienes un equipo que trate muy bien la pelota, que sea casi imposible robársela, pues tendrás que jugar a tenerla, encontrando las maneras de progresar mediante el pase. Un entrenador debe exprimir las virtudes de sus futbolistas.


- De futbolista usted no fue un hombre nada fácil para los entrenadores

“La labor de un entrenador es mucho más difícil que la de enseñar a jugar al fútbol a un futbolista", Realmente no. Por eso siempre tuve dudas de si quería ser entrenador, porque la labor de un entrenador es mucho más difícil que la de enseñar a jugar al fútbol a un futbolista. Si solo fuera eso, esto sería fácil, pero de lo que se trata es de enseñarles a vivir en grupo y a reducir su cuota de protagonismo, sobre todo si son muy buenos, y eso es difícil.


- ¿Cuándo sentiste por primera vez que eras bueno?

A raíz del campeonato de Trofeo Hipólito Lobato. Competíamos contra los mejores equipos de España, no pensábamos ganar ni de gorra. Pero iban pasando partidos, el equipo estaba bien, yo estaba muy bien. Me dijeron: “Coto, aprieta, que estás entre los candidatos para ser el mejor jugador del torneo”. Yo me dije, ¡ay, dios!, ¿qué es esto?, ¿será verdad? Pensaba que lo decían para motivarme, pero ahí cogí esa confianza de decir, joder, se me da bien. Imagínate, con 12 años, para mí aquello era un sueño.


- Dejaste muchos amigos en los vestuarios o en el futbol

Por suerte sí, me he llevado con todos bien, para mí es un orgullo haber compartido vestuario con todos los compañeros que he tenido desde cualquier punto de España, hoy todavía seguimos teniendo contacto. Cuando abro el bar algunos venían a visitarme, hay un amigo mallorquín que tenía una novia por aquí, cuando me lo veo en la ventanita, Me cache en la leche tú qué haces aquí.


- ¿Crees que el Coria CF recibe más ataques y críticas que otros clubes? ¿Por qué crees que esto sucede?

El Coria CF es magnífico para todo y da para mucho. Cuando lo vivía desde dentro nuestra frase siempre era “no da para tanto un entrenamiento, un partido o una semana”, entrenas, te vas para casa, pero hay una cantidad de horas y de periódicos que se rellenan con el Coria CF. Y nosotros siempre pensábamos que no daba para tanto, pero al final a la gente le interesa. Al final esto es como es la vida, si la gente le interesa el Coria CF, pues se hablará del Coria CF… Todo se magnifica.

En realidad, son cosas normales del fútbol, pero tiene que ver con la magnitud de la entidad que tiene el Coria CF, de los jugadores que están, todo lo que mueve, la cantidad de seguidores que tienen, y además siempre el Coria CF se ha trabajado desde la exigencia máxima. Yo lo he sentido como jugador en el Guadalquivir, la exigencia de tener que hacerlo muy bien, esforzarte primero, por supuesto, pero hacerlo muy bien, porque fallas dos pases y el Guadalquivir no te perdona. Ese es el nivel de exigencia del Coria CF con todo. Por eso no todo está preparado para jugar en el Coria CF, porque hay un nivel de presión brutal.


- A pesar de tener una carrera prometedora, una lesión que se volvería crónica te obliga a retirarte del fútbol, con apenas 30 años. ¿Necesitaste de ayuda psicológica para afrontar todo aquello? ¿Echas en falta más presencia de gabinetes psicológicos en el fútbol?

El fútbol ha sido mi primera pasión en la vida. El fútbol tiene un componente de sacrificio muy elevado, un componente de satisfacciones muy pequeño, pero cuando llegan las satisfacciones son multiplicadas a la enésima potencia. La verdad es que no, pero la podría haber necesitado. Fueron años con operaciones, muchas horas postrado en una cama o con muletas, muchos dolores, muchas horas de rehabilitación infructuosas, y el aspecto psicológico de ver que tu carrera y el sueño de vida, pues se está evaporando. En mi vida siempre he mirado hacia delante, nunca he parado un segundo a compadecerme, intenté luchar lo máximo posible para recuperar mi carrera, no pudo ser, regresé a los terrenos de juego otra vez, pero no estaba ni al 50% del jugador que era antes, así que al final fue imposible continuar con mi carrera. No he tenido mayores satisfacciones en mi vida que debutar con el primer equipo, jugar en el Guadalquivir y meter un gol, etc. Sientes que todo por lo que has apostado en tu vida tiene sentido en ese momento. Para ser futbolista tienes que sacrificar muchas cosas. Se sufre más.


Fotografías: Toni Navarro

- ¿El futbol hizo justicia contigo?

No sé si el futbol fue justo conmigo o yo fui justo con el futbol,


- La mayoría de los analistas de fútbol suelen ser farragosos para el gran público, pero tú en cambio logras ser muy didáctico y sintético a la vez. ¿Cómo surge?

Lo he ido desarrollando, también he ido mejorando y lo que tú comentas de sintetizar y enseñar a la gente es el objetivo. Intento eso, porque al final entiendo que la gente se sienta a ver el fútbol para entretenerse, no hay que perder esa perspectiva de que la gente tampoco quiere escuchar a un tipo ahí dando lecciones todo el rato hablando de táctica… Hay que ser cuidadoso con eso. Hay que intentar que la gente pueda entender de una manera sencilla la complejidad del fútbol o el trabajo del entrenador. Si consigo eso, es un halago para mí, porque es la idea, acercar eso al espectador y educarlo en cuanto a eso.

Ojalá se educara más a toda la gente que ve el fútbol, sobre todo para respetar al entrenador. Es una figura poco respetada para el respeto que merece y la complejidad que hay detrás, porque al final el fútbol lo vemos todos, tenemos cierto entendimiento porque es un juego sencillo de ver y practicar, todo el mundo hemos jugado al fútbol, pero toda la preparación que hay detrás, simplemente una semana de preparación, de entrenamientos, de preparar al rival, de preparar un partido, de los trabajos de línea, y la gente diría, hostia, pues un respeto porque aunque los resultados no lleguen hay un gran trabajo detrás.


- ¿Quién es Francisco Borrero, “El Coto”?

No tengo la mala costumbre de auto "considerarme", eso se lo dejo a los demás. Solo trato de hacer las cosas lo mejor posible, cuidando siempre de no perjudicar a los demás. Depende de lo que se defina como ‘buena persona’. En general, sí. Trato de ser justo y honesto, generoso, e intento tratar a otros como quiero que me traten a mí. Pero bien, dijo Benedetti, una cosa es ser bueno y otra muy distinta es que a uno lo tomen por idiota. Hay una línea muy fina separando ambas cosas. En resumen, considero que soy una buena persona, pero de ninguna manera considero ser perfecto. Cometo, errores, como todo el mundo.


- Voy a intentar llegar al fondo del personaje. Pudo ser como Nelson Mandela y se quedó en Francisco Borrero “El Coto”. ¿Fue suficiente?

En tres palabras ¿Cómo se defínase? Hombre, yo creo que estoy satisfecho con mi vida. Seguro que pude hacer mejor algunas cosas. Pero ya no sé ni cuales son. No pierdo energía en volver al pasado, ni a lo bueno ni a lo malo. Acepto que cada cosa en la vida tiene su momento.


Fotografías: Toni Navarro

- ¿Qué significa jugar bien para Francisco Borrero “El Coto”?

Tratar de tener el balón, hacer daño con él, conservarlo para evitar que el rival te haga daño a ti, entender el juego, combinar para progresar hacia delante y llegar a la portería contraria. Yo no relaciono jugar bien con ganar porque ganar tiene que llegar como consecuencia de jugar bien y ser mejor que el rival. Hay mucha gente que puede interpretar que jugar bien es meter once tíos atrás, esperar tu oportunidad, meterla y conservar ese resultado, pero a mí me gusta el balón, va en mi forma de ser. Entiendo el fútbol a través de la pelota, no para correr detrás de ella. Y la inmensa mayoría de los futbolistas, en un porcentaje altísimo, lo que quieren es el balón.


- En el caso de que no se consigan ambas cosas, jugar bien y ganar, ¿Qué es lo que valora el aficionado?

La inmensa mayoría solo quieren ganar, pero yo también. Jugar bien no significa renunciar a la victoria. Cuando estás defendiendo permanentemente y en el último minuto te meten un gol… ¿A quién le gusta eso? Si además de no jugar bien, pierdes, ¿qué te queda? Por ejemplo, si nosotros perdimos un partido, pero creo que hicimos un buen partido, fuimos superiores en muchos momentos e hicimos muchísimas cosas bien, pero no nos ha dado para ganar porque el otro equipo quizá tiene más potencial o más acierto, pero tenemos algo a lo que agarrarnos. Si me meto atrás y me hacen dos goles y también pierdo, no me queda nada, no tengo ningún recurso para ofrecer luego a los futbolistas.


Fotografías: Toni Navarro

- La gente que le conoce cuenta que, desde inicio en el Coria CF, hasta que llego al Deportivo, creció no solo como jugador, sino también como persona. Que se volvió más humilde, más apegado a la realidad… ¿Tiene que ver con los valores que se dice que hay en este club? ¿Son un mito, son reales…?

No, un mito no. En mi caso tiene que ver con que me encontré en un lugar en el que se valora mucho, no solamente lo que puedas hacer dentro del campo, sino cómo te comportas. Pero también tiene que ver conmigo, porque por más que uno llegue aquí y te demuestren que son importantes determinados valores, si no eres así no te van a cambiar. Para mí esta era una situación nueva en la segunda temporada en el Atlético Baleares. En todos los clubes y años anteriores había sido una pieza importante dentro del equipo, titular indiscutido, un jugador que se podía tomar licencias, en el sentido de jugar mal muchos partidos que iba a seguir siendo titular igual... Y viene el segundo y me encontré con un equipo en el que iba a ser suplente, donde el once ya estaba diagramados y era imposible entrar salvo la desgracia de alguna lesión… Era imposible porque uno reconoce que los que están ahí adentro son mejores. Uno es jugador y sabe cuándo hay otros compañeros que juegan mejor.

Ahora, está en cada uno aceptarlo. Si eres un ciego que no quiere verlo, o te crees el mejor y no quieres reconocer que tu compañero es mejor, es problema tuyo. Cuando eres racional y ves que tu compañero es mejor, no te puedes enojar. Y yo sabía que esa era mi situación, pero también que podía aprender, que tenía que entrenar todos los días, primero, para aprender yo. Segundo, para que el que fuera titular no se sintiera con libertad, que supiera que tiene que esforzarse porque tiene un compañero detrás que le puede quitar el puesto. Y tercero, como siempre pasa, para cuando tuviera mi oportunidad, aprovecharla.

Los jugadores vivimos quejándonos de que el entrenador no nos pone, decimos que nos saca porque tenemos otra idea, pero cuando llega la oportunidad no estamos preparados. No estuvimos entrenando bien y cuando te toca demostrar lo que sabes hacer ya no tienes más excusas, si lo haces mal es porque no estabas preparado. Y yo además ya tenía la experiencia suficiente como para saber que estaba en un lugar único, que no podía llegar acá y dejar pasar esto. Después el técnico decidirá si tengo que jugar o no; mi trabajo consistía en entrenar todos los días y hacerlo lo mejor que pueda. Después, jugar es una circunstancia.


- ¿Cómo crees que se te recordará?:

«Espero que como he sido. Me considero una persona auténtica que lo he dado todo como jugador. Sería bonito que se me recordara así». Por último, me muestro muy satisfecho con lo que ha dado de sí, trayectoria como futbolista: «He tenido una carrera larga y estoy contento. He vivido muchos partidos y muchas alegrías, aunque también momentos duros».


- ¿Cómo es la vida de un jubilado?

Con nostalgia de tiempos pasados nos adentras en él presente y como no la jubilación, derecho a una trayectoria laboral llena de anécdotas, vivencias y amistades que nos ayudan a disfrutar de los años que nos quedan en la última etapa de nuestra vida muy buena manera de enfocar esta etapa de nuestra vida. Como la mayoría, la vida ahora es recoger el esfuerzo de toda una vida de trabajo, disfrutar de la familia, mis hijos y mis nietos.


- Dinos 3 o 4 cosas que consideres fundamentales en tu vida.

Familia y amigos. Trabajo. Alimentación. Descanso.


- ¿Cómo definirías la vida en solo 5 palabras?

Con dos me basta y sobra: Aprender y compartir. Y el argumento sobre el que este criterio está construido es simple: Es lo que hacemos desde que nacemos hasta el último día… Y creo que mi edad es también una garantía. Emociones (tristeza, felicidad, miedo, paz interior, ilusión, desilusión, plenitud, desasosiego… Y mucho más). La vida no puede definirse o resumirse en una sola palabra.


- Tu dedicación ha sido completa.

He compaginado los últimos años de futbol la labor de jugador, entrenador y coordinador del Coria CF, algo que me ha servido de aprendizaje. Cuando tomas una decisión así es mucho más fácil empatizar, a la vez que tienes una gran responsabilidad, ya que eres un ejemplo para todos los niños. Durante este tiempo me he sacado los cursos de entrenador y, ahora que estoy jubilado, ha llegado el momento de ver el futbol desde la barrera.


Fotografías: Toni Navarro

- Pasaste por la cantera del Coria CF, ¿qué recuerdas de tu época?

El Coria CF ha sido de los mejores clubes en los que he estado, viví muchas cosas a nivel personal y siempre estaré agradecido a todos con los que traté, me ayudaron mucho y eso lo valoro, ya que al estar en casa necesitas ese cariño que no tienes. Tengo recuerdos imborrables, desde ‘los aficionados” hasta los entrenadores que trabajaban en el club. Éramos una familia y en todos los vestuarios que estuve eran muy sanos. A nivel deportivo era gente muy profesional, me enseñaron cosas que me han servido a lo largo de mi vida. Fue de las mejores etapas de mi vida.





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