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  • La Voz de Coria

Estrella Pichardo, se viste de torera para pedir que el Virgen del Rocío le opere de la espalda

Contrata una valla publicitaria en Sevilla anuncia la reivindicación de esta mujer para pedir una solución a sus dolores de espalda: "Llevo con la vértebra rota un año" que «con respeto y valentía se enfrenta a sus heridas»




La imagen podría parecer a golpe de vista la de una novillera que pide una oportunidad a los gestores de la Maestranza para torear en ella. La mujer, vestida de azul marino y oro, se sienta frente a la Puerta del Príncipe como aquellos toreros proscritos que se encadenaban al pórtico del Paseo de Colón para escapar del abismo taurino. La protesta, en este caso, resultó efímera. Estrella Pichardo tiene 44 años y vive en la localidad sevillana de Coria del Río. Desesperada por los dolores de espalda que sufre desde hace 17 años cuando la operaron de una fractura lumbar y que han ido aumentando tras su última operación el pasado mes de julio, ha contratado una campaña publicitaria para denunciar sus problemas.


Se trata de una valla instalada en el Real de la Feria donde se ve la imagen de esta vecina vestida de torera junto a la Puerta del Príncipe de la Maestranza de Sevilla, otra imagen de su espalda al descubierto con las cicatrices de las operaciones y hasta una radiografía que muestra su vértebra rota, según ella. La única vinculación con el mundo de los toros es «la fuerza, el coraje y la valentía» con la que asegura levantarse cada mañana. Esta vecina de Coria del Río quiere «coger el toro por los cuernos» tras un «castigo» que dura diecisiete años, cuando se operó por primera vez de su dorso. Reconoce que no puede más: «Aguanto por mi familia, pero son muchos años sin tener un día normal».


Bajo las imágenes se puede leer "Con respeto y valentía, me enfrento a mis heridas". La campaña lo que retrata es el dolor y la desesperanza de una mujer corneada en la espalda, nos explica Estrella, que no tiene ninguna vinculación con el mundo del toro salvo la fuerza con la que asegura levantarse cada mañana. "Llevo con la vértebra rota un año, y no lo digo yo, lo dice la médica de cabecera. Yo no puedo más, no tengo vida. Yo estoy con morfina, que no me quita los dolores, me adormece", ha relatado.


La desesperación y sus limitaciones económicas la han empujado a vender y empeñar los últimos recuerdos que guardaba de su padre fallecido (un camafeo y un collar de oro con una imagen del Gran Poder). "Yo he puesto la valla pero no tenía dinero, he vendido mi oro", ha contado. Cansada de operaciones y técnicas que no dan con la tecla, lo fía todo a una campaña publicitaria que espera «sirva como ejemplo y toque de atención». Los 500 euros invertidos sólo darán para un mes, aunque espera recaudar más dinero para continuar con ella «hasta que me encuentren la solución».


En su casa vive con el sueldo de su marido. Tiene una hija y de 12 años y reconocer ir justa a final de mes. Ha invertido 500 euros que solo darán para un mes aunque espera conseguir más dinero para continuar con la valla hasta que la vuelvan a operar de la fractura que entiende que tiene. Y aunque reconoce que la han atendido los mejores profesionales la solución no llega.


Hace un año le volvieron los dolores


Fue hace una año cuando le volvieron los dolores a la zona dorsal. Un largo año repleto de citas médicas, consultas, diagnósticos e informes de urgencias, en los que asegura que le han diagnosticado que tenía osteoporosis y unos daños en las vértebras que le obligaron a pasar por quirófano el pasado julio.


Esta coriana lleva más de tres lustros sin trabajar. A raíz de su primera intervención lumbar tuvo que renunciar a su actividad profesional (cuidadora y limpiadora). «La espalda me impedía cualquier esfuerzo físico. Ahora lamento no haber estudiado, porque los trabajos que me ofrecen son incompatibles con mi lesión: reponedora, limpieza...». En su casa viven únicamente con el sueldo de su marido, que es montador de cocinas. Tienen una hija de 12 años y reconoce ir «justos» con ese único ingreso mensual.


«Nuestra situación económica no invita a ninguna campaña publicitaria, pero es la desesperación la que me lleva a ello. Me he desprendido de los recuerdos más sentimentales que conservaba de mi padre. Y estoy dispuesta a mantener esa valla, que ya veré cómo la pago, hasta que me operen de mi fractura de vértebras porque no puedo seguir con este dolor. Sé que me han atendido los mejores profesionales, pero mi espalda necesita una operación con urgencia para poder vivir en paz y con normalidad»


Al nos desaparecer las molestias nos cuenta que en agosto el Servicio de Neurocirugía del Hospital Virgen del Rocío le realizó un PET TAC que no reflejaba fractura vertebral. Todo esto le ha ocasionado que no pueda trabajar, tuvo que renunciar a su trabajo de cuidadora y limpiadora ya que la espalda le impide dice realizar esfuerzo físico.


Fuentes sanitarias del servicio de Neurocirugía del Virgen del Rocío explican que esta paciente, que ha sido intervenida en varias ocasiones en un centro externo. que ha sido intervenida en varias ocasiones en un centro externo, llegó al centro hospitalario de la avenida Torcuato Luca de Tena «después de que estas operaciones no tuvieran el resultado esperado para ella». Y tras no obtener un resultado óptimo fue atendida por el Servicio de Neurocirugía en donde le retiraron un neuroestimulador colocado en otro centro. Además de realizarle un procedimiento de mejora de dolor que no le ha funcionado. Tras descartarse esta última intervención, explican que la paciente sólo está pendiente de una nueva cita de revisión «por el dolor de espalda que manifiesta».






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