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  • Toni Navarro

Chacón, El Referente

Actualizado: 1 oct 2022

En 1979 decía "Mi favorito es Chacón. Esa temporada estaba imperial". Por tanto, no había mejor firma para el mediocentro que la de un socio del Coria C.F. desde niño que admiró a José Palacios Herrera y ahora rinde homenaje a uno de su último ídolo de Coria del Río.


Referente, es la palabra que quizás más se utiliza con Sebastián Chacón Herrera (4/07/1950), y la primera que me viene a la cabeza. Referente del mediocentro, de un medio campo en la que ha estado muy arropado en esos años, sin competencia, pero también con compañeros que, al igual que él, se echaban al equipo a la espalda en los momentos duros de la temporada. Sebastián Chacón, había sido nuestra única esperanza en muchas ocasiones. El hombre carácter, y los números le avalan. También es referente de un vestuario donde aconsejaba, enseñaba y ejercía de tutor para el resto de compañeros, especialmente los jóvenes, que veían en él un mito, un hermano mayor que ha estado en todas las batallas y ha salido triunfador para compartir sus galones. Un jugador que tuvo que salir del Coria C.F., para demostrar su calidad y ganarse el contrato en el club de sus amores. Sí, porque siendo coriano, desde pequeño jugó en Acción Católica, con lo que ha pasado a formar parte de la lista de jugadores corianos que los aficionados al Coria C.F. tenemos por nuestros.


Como ya demostraron grandes jugadores como Jeromo, Moisés o Juanito, para ser del Coria C.F., solo hace falta sentir el escudo. Pero no exclusivamente es un referente para nosotros, Chacón fue un jugador querido y respetado por las otras aficiones y por cualquiera al que le guste el fútbol. Había que quererlo, se lo ha ganado. ¿Cómo no vas a querer y admirar a un tipo, y nos enseñó nuevas maneras de querer unos colores? Sin tatuajes ni gomina.


Rezumaba profesionalidad, amor a su club, respeto a sus compañeros y a su entrenador, a los aficionados y a sí mismo. Porque para llegar a esa edad con ese estado de forma, hacen falta muchos sacrificios, mucho trabajo, modestia y una voluntad gigantesca. Tengo un amigo de Vigo, y del Celta, claro, que cada vez que hablábamos me escribías para decirme lo mucho que le gustaba, lo admiraba y quería su camiseta. Porque llevar la camiseta de Chacón significaba que valoras ese esfuerzo, esa profesionalidad, esa mentalidad y ese compromiso con los tuyos. Y es esto lo que más valoro en un jugador de mi equipo, que se supere, que vaya hasta el final, sin estridencias y aprendiendo de sus errores, pero siempre colocando al club y al equipo por delante en sus decisiones.


Tener talento y triunfar, está bien, qué suerte tienen algunos, pero yo admiro más a los que se superan, mejoran cada día, con esfuerzo y humildad. Esto es precisamente lo que hacía Chacón, un referente para mí y para nuestra afición. Admiraba su capacidad de superación y de sacrificio, pero también esa capacidad para disfrutar del trabajo bien hecho, de suplir con inteligencia las deficiencias físicas lógicas de la edad y de disfrutar sufriendo cuando podría estar en su casa viendo los toros desde la barrera. Supongo que ahora es cuando más está disfrutando de su carrera porque a nosotros nos ha ganado hace tiempo y ya no tiene que demostrar nada. Chacón ya está en nuestro Olimpo de jugadores míticos, por casta, por garra, por lucha, siempre sonarán en nuestros corazones. Sebastián Chacón Herrera, “El Tanque”.


Fotografías: Toni Navarro


- A modo de presentación ¿Quién Sebastián Chacón?

Muy sencillo, una persona normal, muy coriano, amigos de mis amigos, abierto al diálogo, saber escuchar y respeto por el prójimo, luchador, soñador, y sobre todo el amor por mi familia y amigos. Fui un futbolista de casta, coraje, lucha, del que la sigue la consigue… En ímpetu y la garra no la tenía nadie. Por ahí viene el nombre del “El Tanque”


- ¿Qué recuerdos tiene de la escuela?

Estuve en la escuela con Don Ricardo desde los 7 años hasta los 14, que tuve que ponerme a trabajar, al otro lado del rio en los Hornos de Juan “Nabo”, trabajo muy duro, allí estaba mi primo Manolo, era un buen trabajador de hornos, tenía una mano de Dios elaborando ladrillos tacos corianos, el sueldo de aquel entonces era de 10 pesetas,

Tengo mucha añoranza de aquellos años que, aunque en aquella época no había la súper abundancia de cosas que hay ahora, yo era muy feliz y los recuerdo con cariño. Esperábamos con impaciencia la foto anual. Ese día llegábamos bien repeinados y compuestas por nuestras madres para que saliésemos bien favorecidos, sentados en un pupitre, con el mapa de España al fondo y nuestra mejor sonrisa. El sitio para la foto era el mismo para todos. De todo aquello no queda más que el recuerdo. Yo a don Ricardo, guardo un grato recuerdo y ¡OLE! por las personas que se dedican a la enseñanza, para aguantar a tanto “guaje “hay que tener madera de sufridor.

Nuestras aulas tenían estrado que abarcaba toda la pared delantera. Porque había parte de delante y parte de atrás. En el estrado estaba la mesa del profesor y la pizarra, por ello cuando ibas a la pizarra estabas a la vista de toda la clase, expuesto a las miradas de todos.

Los pupitres de madera de dos plazas estaban en filas, todos mirando hacia el estrado en filas separadas. Tenían un cajón de madera donde debías meter la cartera y en su reborde superior había un hueco para meter el tintero. El tintero era necesario para las clases de caligrafía que se hacían con plumín, que debía ser con corona, los otros modelos no servían y tinta china, tampoco había otras tintas, los chinos tenían el monopolio. Todo “debía ser” de determinado modo, había montones de “debía ser”.

Porque el tono era fuertemente disciplinario. Los alumnos debíamos ser obedientes y tranquilos, callados. Todavía recuerdo que una vez me quedé castigado en el colegio después del horario lectivo porque había estornudado debido a mi alergia primaveral, pero según el entender del profesor demasiado fuerte. Si hablabas en clase eras castigado, primero en el extremo del estrado de pie, mirando la pared. Si al profesor le parecía que eso era poco, entonces de rodillas ante el estrado mirando a la pizarra. Si eso no era suficiente, al parecer del profesor, entonces al pasillo, al lado de la puerta de la clase

El sistema represivo estaba reforzado por el castigo físico, el profesor te pedía que levantaras la mano con los dedos juntos y con una regla de madera le atizaba con fuerza a esos dedos juntos. Ese mismo profesor de ciencias, que ha dejado huella en mí, aunque debo decir que también me dio la matrícula de honor, tenía un palo famoso al que llamaba Margarito. Era verdaderamente temido por los alumnos. El castigo físico era habitual, coger de la oreja cuando estabas sentado en el pupitre y tirar para arriba, o de las patillas

¿Por qué cuento todo esto? Primero porque, aunque nos parece lejano y no está en la memoria de muchos, es nuestro pasado cercano y es malo olvidar la historia. Segundo porque han variado muchas cosas desde entonces, y es importante constatarlo. Tercero, porque no han variado tantas cosas y el rastro de esa época es posible descubrirlo también por todas partes.

Mi intención es, por tanto, hacer consciente el sistema del que venimos y teniéndolo presente, ver si realmente la educación está cambiando de fondo y qué es lo que queremos realmente cambiar en la educación. Por lo demás, guardo recuerdos de una de las etapas más felices de mi vida, en la que conocí a mis amigos de siempre, con el imborrable recuerdo de jugar en nuestras calles detrás de una pelota.


- ¿Cómo era tu familia? ¿De dónde vienes?

De una familia muy humilde. mis padres Juan y Josefa. Vivíamos con lo que teníamos. No quisiera entrar en detalles para no pecar de humildad, pero teníamos lo justo. En aquellos tiempos mi padre hacía unas palmeritas, de papel, con un tronco de madera, la parte trasera también de madera, con un confina, yo le raspará la parte baja donde van tronquito, mi padre pegaba los papelitos y hacía con un alambre, lo hacía muy bien, no se dedicaba a eso profesionalmente, simplemente para satisfacer a los más cercanos, decía este para mi niña, este para Sebastián, era su hobby. Nunca faltaba un balón en Reyes, o juguetes ni nada, pero porque mis padres se sacrificaron mucho Hacía veladas, que eran las horas extras nocturnas. Le recuerdo irse con la comida al salir a trabajar de madrugada y gracias a eso, a su esfuerzo, yo tuve todo lo que quería. Por eso recuerdo mi infancia con felicidad, aunque todo esto me ha hecho valorar lo que tengo ahora. Saber de dónde vengo. Porque me críe en la calle prácticamente. Aún mantengo a casi todos los amigos de la infancia.

Era buen estudiante, pero me gustaba mucho el fútbol. Siempre digo como anécdota que mi madre me llamaba por la ventana para tomar el biberón, es decir, que no soy capaz de recordar cuándo fue la primera vez que jugué con la pelota en la calle. Y siempre lo hice con chicos con más años que yo de modo que, como dice mi hermano, aprendí a ser futbolista recibiendo los balonazos que me tiraban los mayores, perdí el miedo al balonazo rápidamente.


- ¿Se imaginaba de niño siendo otra cosa que no fuera futbolista? Ya sabe, ¿recuerda jugar a ser policía, maestro, médico o bombero?

Jugábamos en el Corral Pitero, hay se juntaba unos cuantos, jugamos a caprine al borrico ringao, pilla-pilla – tula, las canicas, trompo o peonza, etc. La verdad que le echaba poco tiempo a los juegos. Solo jugaba a ser futbolista. De chico volvía del colegio y la mayor ilusión era irme a la plaza para jugar al fútbol, la calle en el medio y los árboles eran la portería. Siempre tuve la ilusión de ser futbolista y a los ocho años ya me fui a la Acción Católica, después al Coria C.F. con 19 años, donde jugué hasta que fui a la mili. Recuerdo perfectamente las botas que llevaba de niño, por ejemplo, los botines «futbolito» que eran unas botitas con ruedas blancas en los costados y los tacos medios raros para la época. Pelota, pelota, pelota, pelota. Esa fue mi niñez.


Fotografías: Toni Navarro

- ¿No se entretenía con otra cosa?

Mira lo que te voy a contar para que veas hasta dónde llegaba. De pequeño me regalaron los «rastis», un juego de construcción. Y había soldados e indios, pero yo no jugaba a los soldados contra los indios. Iba a la verdulería con mi madre y se ataban las verduras con una cinta celeste y blanca o armaba a los indios con las cintas y me montaba un partido. Mis padres me regalaban un fuerte para jugar y yo lo armaba como un partido de fútbol de indios contra soldados.


- ¿Cómo era un niño en el Coria del Río de los cincuenta y sesenta?

Entonces, con dos años ya incomodabas en casa. Te daban una patada en el culo y te decían: «venga, a la calle». Claro que la calle en Coria del Río era verde, a lo sumo pasaba un carro tirado por bueyes. No había camiones ni coches. Ahí transcurrió mi juventud, con mis amigos y el balón. Un tipo de vida que ya no existe. Mi cultura es la calle y manejar la calle es manejar a la gente. Ahora se está muy encima de los críos. Todo es «peligro», «prohibido», «no se toca». Nosotros teníamos unas restricciones que ahora me hacen gracia. Si se me rompían las zapatillas, me ponía un cartón; sabía que hasta el mes siguiente no podían comprarme otras. Era otra forma de vida, sencilla y barata. ¡Vivíamos de maravilla! Los críos de ahora están un poco perdidos porque se lo hemos dado todo hecho.


- ¿Qué tenía de particular la famosa cantera del Coria C.F.?

El nivel de los futbolistas de antaño era mucho mayor que el actual. Esto es como estudiar, el que se pone diez horas al día saca mejores notas que el que estudia media hora. En el fútbol igual. En nuestra época, desde los seis años hasta los diecinueve, que fue a la edad a la que entré en el Coria C.F., jugábamos todos los días del año unas cuatro horas diarias. No había otra cosa. Cada día era: fútbol, clase, fútbol, clase… y a dormir. Cuatro horas diarias de fútbol a la semana son veintiocho. Ahora no es así. En el recreo los niños de hoy no juegan al fútbol porque se rompen los zapatos. Salen de clase y se van a comer. Acaban el cole y tienen inglés, piano, kárate… y en la calle no pueden quedarse porque les pasa un camión por encima. ¿Dónde coños juegan? Nosotros teníamos horas deportivas infinitas, por eso teníamos más calidad que ahora.


- Aprendiste a jugar al fútbol en la calle.

Siempre se lo digo a mi hermano, no sé cómo podíamos jugar en esas calles al fútbol. No paraba de pasar gente, coches. Las porterías eran los bajos de los coches. Como mis padres estaban siempre trabajando, pasábamos el día en la calle. Igual el fútbol nos salvó de otras tentaciones. Pero es una pena que se haya perdido el fútbol callejero. Ya no lo ves. Ni en Sevilla ni en Coria del Río. Ahora es fútbol de escuela, donde se cuida mucho al niño. Antes era buscándote la vida y se aprendían muchísimas cosas. Creo que los futbolistas con un pasado callejero tienen un plus.


- Al dedicarse al fútbol desde tan pequeño ¿Siente que se perdió algo más tarde en su adolescencia?

No. Es cierto que me fui alejando de lo que hacían los demás. El sábado cuando mis amigos salían yo no porque me preparaba para el partido del domingo. Y no salía de verdad, me preparaba para lo que me gustaba y por eso no tuve nunca la sensación de estar haciendo ningún esfuerzo. Al contrario, lo hacía con la tranquilidad y la alegría de esperar que llegara el día del partido. Yo me quería matar cuando llovía el sábado por la noche, porque entonces al día siguiente se suspendía el partido porque el campo se embarraba y no se podía jugar. Siempre he pensado en el fútbol.


- Uno de sus primeros referentes fue el Real Madrid del 59, cuando tenía ocho años. Ha llegado a decir que de Alfredo Di Stéfano, le gustaban hasta los andares.

Sí. Y me fijaba en todo, en las caras de los jugadores, cada detalle. Siempre fui muy observador para todo en la vida. La mejor manera de aprender es mirar y escuchar. Mi familia siempre me enseñó a escuchar. Y sí, me gustaba mucho Di Stéfano porque me gustó y admiré siempre a la gente con personalidad. Cuando uno habla de líderes… El líder se ve también hasta en cómo camina, se ve cuando se mueve. Esas imágenes en el Real Madrid de Alfredo Di Stéfano capitán, saliendo del túnel, con los papelitos cayendo. Y veías las caras de los chicos y eran hombres, con veinticinco años eran hombres. Me gustaba observar esos gestos.


- ¿Fue amor a primera vista lo del Coria C.F.?

No. Quiero recordarte aunque tú ya lo sabía que a mí me echaron del Coria C.F., Mariano Melones y Vilariño, todavía me estoy preguntando los motivos, porque la anterior temporada a estos sucesos era un jugador indiscutible por mi aportación al mismo, Según sé por otras personas Mariano Melones acababa de entrar como presidente y quería hacer algunos cambios, recuerdo un partido que jugábamos los juveniles contra el primer equipo y estaba sentado en el banquillo, era el partido de ensayo de todos los jueves, como suplente, cuando termina el primer tiempo del partido a la finalización del primer tiempo, hacia cambios el míster Vilariño, yo seguía en el banquillo, y veía a este señor una actitud hacia mí, algo fuera de lo normal, de ignorancia totalmente, hacia cambio menos el mío, ya no pude aguantar más y me fue directo al vestuario. Me duché y Salí del campo, Esa es la última foto que tengo con el Coria, ese año no fueron honesto conmigo, debieron venir de frente y decirme que por los motivos que fuera técnico o planificación no se contaba conmigo, creo que lo que buscaron fue el enfrentamiento, es decir que yo me sintiera mal, que fuera yo el que diera el primer paso y ellos así quedar bien de cara a los aficionados y simpatizantes, que ellos se sintieran víctima y yo fuera el culpable, con lo sencillo que hubiera sido algunas palabras, “Gracias Chacón por todos estos años, pero este año no entra en los planes del entrenador”, pero la afición siempre tuvo conmigo un afecto enorme. Debe ser que los del Coria C.F. están preparados para ver gente con entrega y eso nunca me faltó. Después el talento, la técnica, podía tener mejores o peores domingos, pero la afición lee muy rápidamente a los jugadores que se entregan. Lo vemos ahora otra vez.


- Se fue por el incidente con Mariano Melones y Vilariño.

Fue muy desagradable, porque dividió mucho a la sociedad. Fueron tres caracteres muy fuertes y diferenciados y el choque fue un golpe para la institución. La idea es que no vuelva a reproducirse nada igual nunca más, Ahí no me meto. Nunca llegas a saber el porqué de las cosas, falta información y te puedes equivocar, el incidente dejó muy tocado al Coria C.F. y a mí personalmente.


- Me explicaba Juan Tallón, gran atlético y mejor escritor, que la carrera se puede sintetizar en un esquema de nombres propios de grandes entrenadores, Y sin embargo tú siempre has dicho que el que más te ha marcado ha sido el entrenador, José Palacios Herrera.

A veces te encuentras gente en el camino que en ese momento son importantes solo hasta un punto. Pero con el tiempo te das cuenta de que no los olvidas, que las cosas que te quisieron enseñar y no entendiste, las entiendes más adelante. Me pasó con José Palacios Herrera, tal vez por ser el primero, y me sigo acordando de él. Fue muy fundamental: el primer equipo, que estaba en preferente. Algo que debería haber llevado bastantes años, yo lo hice en menos de dos. Fue importante tener a alguien como José Palacios Herrera, que me hablase de lo que iba a pasar. Quizá en ese momento no sabía bien lo que me decía. Fue el primero que me habló de cuidar mi imagen, de la importancia de ser un buen compañero, de hacer caso a mis padres. El fútbol empezaba a cambiar y Herrera lo sabía. Yo no entendía de qué me hablaba. Pero él me puso en alerta de lo que venía y lo tengo muy presente.

Además, me enseñó a jugar al fútbol. Te voy a contar una anécdota “yo me fumaba mi cigarrillo, en el vestuario, al lado estaba los servicios, allí me iba con mi cigarro, antes no se calentaba en el campo, se hacía los ejercicios de calentamientos en los mismos vestuarios, mientras mis compañeros estaba ejerciendo esos calentamientos yo estaba perdido en los servicios, - a los pocos minutos sentía unas voces, Chacón vamos - yo le respondía voy José un segundo término, me dejaba fumar ese pitillo, pero luego siempre rendía en los terrenos de juegos.

Como persona no se puede hablar mal de él con unos principios de educación, saber estar, al futbolista le daba su lugar, pero nunca permitió que nadie pisara su terreno, él era el entrenador y nosotros sus discípulos. Y si te lo encontraba por las calles, siempre su sonrisa y su saludo, nunca dejaba de hablarte y darte ánimos.


Fotografías: Toni Navarro

- ¿Te refieres a que te enseñó a ver más cosas además de esa garra?

A pensar. Me enseñó a pensar. El futbolista madura con la edad. Cuando tienes veinte años no piensas como con treinta. Tienes más condiciones físicas entonces, pero la experiencia te la dan los partidos. Él me enseñó muy temprano a moverme, a entender el juego, a saber, por qué la pelota va a un sitio y no a otro y a estar ahí para llegar antes. A observar a los compañeros y entenderlos. Me decía cosas que yo no entendía y luego, llegaba un partido o una jugada y decía «coño, esto ya me lo había explicado José Herrera hace años». Hablaba de una manera que no se refería a un momento puntual, sino que puedo aplicarlo años después a muchas situaciones. Cosas que se me han quedado en la cabeza.


- Con diecinueve años te plantaron para jugar en el Coria C.F.

Algunos me recuerdan como yo empecer, aunque yo no lo recuerdo, Pedro el Chimenea me vio jugar en el Prado, ese chico es futbolista, y puede jugar en la entidad amarilla. En aquel entonces coger un sitio en el Prado era una batalla campal, había muchas gentes que se levantaba, a las 8 de la mañana para coger sitio para jugar, me cogió y me fui a Coria C.F. jugué un año en el Hipólito Lobato, recuerdo ese torneo donde anote 20 goles, había un tal Eugenio de Almensilla, que era muy buen futbolista, entonces jugaba de delantero centro, jugué con Acción Católica, jugaba los dos mellizos Ortega, El Pirulí, El Cantalejo, jugar en el Coria en aquellos tiempos era difícil, ese año fuimos subcampeones. Pero el problema de verdad fue que pasé de un sitio donde conocía a todo el mundo a, de repente, verme en un equipo como el Coria C.F. completamente solo. No tenía amigos. No fue fácil para mí. Me encontré, además, con un equipo de jugadores que llevaban tres o cuatro años jugando juntos y se bancaban entre ellos, se protegían. Ahí empezaron los problemas. Yo era el nuevo, le quité el puesto al que llevaba ahí años y dijeron: «¿Qué pasa acá?». Con diecinueve años estuve a punto de volverme, Estaba agotado y no tenía relación con casi nadie. No fue fácil. Si no es porque me convence mi madre, que me dijo que me quedase un poco más, hubiese renunciado. El segundo año fue más fácil y no volví a tener deseos de volver a mi casa.


- Cuando subiste a la primera plantilla, se recuerda de ti que salías de cada entrenamiento lleno de arañazos porque no te podían atrapar.

Me pegaban bastante. Hijos de puta [risas]. Cuando empiezas a entrenar con los de primera te enseñan el rigor. Me daban duro, me mataban a patadas, pero me tenía que callar. Tenía que levantarme cada vez y seguir. Nunca me lamentaba. Un compañero decía que, cuando me daban, iba al suelo, me ponía de pie y en la siguiente jugada volvía a encararles otra vez. «Le dábamos, pero el hijo de puta seguía encarándonos», decía. Obviamente, te querían intimidar. Ahora también pasa, pero si le dan a uno en los entrenamientos sale en todas partes. Ya ha pasado. Entonces no podías decir nada. ¿Qué ibas a decir? Y te hacías jugador, u hombre, como quieras llamarlo, más rápido.


- José Herrera decía que te daban igual los golpes y que no sabías ni con quién jugabas el siguiente partido.

Sí sabía contra quién jugaba, lo que no sabía era quién me iba a marcar. Salvo los jugadores más importantes de cada equipo, no conocía a los demás. Los periodistas me preguntaban a propósito quién me marcaba y yo contestaba: «No lo sé, qué quieres que te diga». Igual era inconsciencia, pero así me quitaba preocupaciones. Si yo estaba bien, no necesitaba saber quién me marcaba. No quería tanta información en mi cabeza. Seguí igual. Mi mente funcionaba así.


- Sin embargo, alguna vez has dicho que el propio Coria C.F. no reconoce lo suficiente vuestro mérito.

Yo también me pregunto eso, quizás ellos piensen que no nos hemos merecido nada, pero no hace falta jugar en Primera División, o el Real Betis o Sevilla F.C.. Coria del Río ha dado muchos grandes futbolistas, algunos por distintos motivos no han jugado a nivel profesional, pero si han jugado en otras categorías intermedias, pero han dado muchos años de su vida dedicados a la entidad coriana, al menos deberían salir con dignidad y el reconocimiento del club. El Coria C.F., de Moisés, Jeromo, Benítez, etc. Lo tiene ya de por vida. Por poner ejemplos marcando las diferencias, el Barça, al Dream Team o el Madrid, la Quinta del Buitre es respetada y querida. En el Coria C.F., no sé cómo se llamará a nuestra generación, pero no mantiene ni a la gente dentro del staff, no ha sabido meterlos cuando es gente muy cualificada que en la estructura base da sentimiento a ese equipo, ¡joder! Fue un equipo único por lo que consiguió. Esas cosas siempre le han faltado a la entidad, muchos de los que hemos jugado en el Coria C.F. no han vuelto al Estadio Guadalquivir, todos sabemos cuáles son los motivos, hay que tener sensibilidad, un detalle en vida por esas personas que han pasado por la historia del Coria C.F., no vendría mal para cerrar heridas, aunque algunos yo no están entre nosotros.


- ¿Por qué fichaste luego por el Yeclano Deportivo?

Bueno, no me fue mal, jugué un año, me llevo Manolito Ruiz Sosa a través de Carlos Galvin, fuimos tres jugadores a prueba, Isabelo, Torito y yo, entre semana jugamos un partido con otro equipo vecino, y al final del mismo el entrenador opto por mí, yo le dije que si mis compañeros no se quedaba yo tampoco, entonces Isabelo se fue para mí y me dijo tú te queda nosotros buscamos otro destino, también me tranquilizo Galvin que me comento que Isabelo se iría al Villajoyosa y Torito a la Altea, que estaba cerrado, eso me tranquilizo. Decidí quedarme

Recuerdo en esos tiempos y esa zona, que había grandes jugadores, incluso muchos habían jugado a nivel profesional, también era la sucursal coriana, pues abundaba los jugadores corianos en distintos equipos de la zona de levante. En el Yeclano Deportivo teníamos un equipazo con jugadores que venían de nivel profesional, allí éramos imbatible, no nos ganaba nadie, solo en un partido contra el Villajoyosa que nos empató a uno, recuerdo que ese día el lateral nuestro se lesionó y el míster me pidió que jugará en su puesto y por coincidencia tuve que marcar a mi paisano Isabelo, y lo deje pasar una jugada, y su centro llego a un tal José María que había jugado en el Elche, era un tipo muy alto, gran jugador, su cabezazo fue a la red, el único equipo que saco un punto en nuestra casa.

A veces me dicen que podía haber jugado en equipos más fuertes y es verdad, pero fue así porque el fútbol era distinto, Ahora se ha perdido la esencia. Antes los vestuarios estaban mucho más unidos. Ahora hay quince tipos y son todos de fuera. Esos grupos ya no son tan compactos como antes.


Fotografías: Toni Navarro

- Fichaste por Unión Deportiva Altea

Fue en un momento en el que el Yeclano Deportivo tenía problemas de vestuario. Recién terminada la temporada no acepte la renovación por el Yeclano Deportivo, y me fui a ver a mis paisanos Isabelo y Torito, y estando allí recibí una proposición de la Altea. Tuve una conversación por teléfono con miembros directivos de la Unión Deportiva Altea, era el secretario técnico y un directivo, cuando llegue me preguntaron usted es Chacón, si señor el mismo, habían visto a través del periódico que no acepte la renovación por el Yeclano Deportivo, le pregunte que deseaba saber, estamos interesados en que firme con nosotros, si acaba de terminar la liga, es pronto no creéis, no esperamos más nos interesa su fichaje, Isabelo me hacía con gesto y observación que no firmara, que había equipo más fuerte deportivamente y económicamente. Pero también es cierto que la Unión Deportiva Altea tenía fama de lo que te firmaba, siempre era garantía de pago, firme por 175.000 de las antiguas pesetas de ficha y 5000 pesetas de sueldo. Ten en cuenta que se pagaba entonces 500 pesetas de pensión con todos los gastos incluidos.


- Cual fue el motivo de tu regreso

Por motivos personales, me casé antes de irme para Altea, año 1975, mi mujer, María Carmen no se adaptaba a la vida de allí, por el clima y otros factores, total jugamos un partido contra el Cieza, donde empatamos, y vuelvo al Coria C.F. donde estuve cinco años, y lo que más tengo en la memoria fue el año 1979 el ascenso con Joaquín Salgado como presidente y José Palacios Herrera como entrenador, después estuve con Vilaraño un año y el siguiente dejo la entidad ribereña como te he contado el suceso acontecido. Como ejemplo de lo que sucedía con Vilariño, antes de los partidos siempre me ofrecía dinero, me comentaba mira, tengo 5.000 pesetas, si hoy no te sacan tarjeta, yo disimulaba y me reía, tenía una cualidad como era la tuya un jugador duro y fuerte, que entraba sin querer hacer daño, pero siempre al balón, y algunas veces los árbitros como todo se sabe en el futbol me tenía marcado, y casi siempre me sacaban tarjeta.

Ese equipo era, para mí, de los mejores que ha tenido el Coria C.F. lo tenía todos, juventud, veteranía, garra, técnica, hacía futbol como lo de que hoy se llama el tiki taka,

Moisés era un bicho, era genial, mira que ha visto buenos futbolistas en Coria, pero lo que hacía Moisés en los terrenos de juegos no lo ha hecho nadie, una figura, los contrarios no sabían por dónde marcarle, encaraba a uno, a dos o a tres, y siempre salía airoso de la situación, era un espectáculo verlo jugar, como disfrutábamos. Un partido contra el Loja, ese día marco tres goles,


- Te retiraste en el Villafranco C.F

Te cuento estando yo en antiguo bar Pascual, vino el Pere entonces entrenador del Villafranco C.F., que jugo conmigo en el equipo coriano, además con el presidente, me cuenta vengo a verte, me acabo de llegar la noticia que está fuera del Coria C.F. – si es verdad tengo la baja- pero da igual yo no juego más al futbol, hasta aquí hemos llegado, con lo que me acaba de suceder tengo bastante para pensar en futbol, pero me insiste que desea que fiche por ello, a ver si quieres que fiche por ustedes quiero 5000 de las antiguas pesetas por partido más gasto de viaje de 2500 pesetas, si queréis que juegue con vosotros, no sabían cómo convencerme, mira que invitaron veces en raciones y copas, mira no bajo mis exigencias, si me dais eso firmamos ahora mismo, si no lo dejamos, al final accedieron y estuve un año con ellos. Después de esa temporada, sentí que corría menos, saltaba menos, no me vi con fuerza y, tras trece años, decidí que era el momento de dejarlo


- Fue usted un defensor de los chavales en los terrenos de juegos

Ten en cuenta que el equipo se componía de muchos chavales, jóvenes sin experiencia, íbamos a jugar con jugadores veteranos que venían de vuelta de superiores categorías, y sabían la biblia del futbol, daban muchos palos, fuimos un día a jugar a Moguer, a Benítez lo cogió un tipo duro, pero no al balón, sino al contacto físico, vi cómo le dio un codazo debajo de la barbilla, estaba tendido en el suelo casi no podía ni hablar, me acerque a Benítez, bueno no es nada, tú sigues así, déjamelo a mí que lo voy a entender, subió en un córner y me dije ya se te acaba de dar palos, le di un codazo y lo deje medio aturdido, medio mareado, me fui para él y le dije ya estamos en paz, así que ten cuidado, a partir de ahí, cambio la forma de jugar de este señor. Me fui a Benítez y le dije ahí, lo tienes el que te dio.


- Las concentraciones con él tenían que ser amenas.

Teníamos pocas concentraciones, pero si había un partido importante si imponía reclutarnos en un hotel, Esa noche estábamos jugando a las cartas. Era la una o dos de la mañana y no nos podíamos dormir. Recuerdo el encuentro con el Villajoyosa, Villena o Lorca, seria por la cercanía y por el buen equipo que tenía, nos concentraron jugábamos a las cartas al hijo puta un juego muy fácil, Isabelo ese día se escapó de la concentración del Villajoyosa Club de Futbol y se vino a la concentración del Yeclano Deportivo, una de las veces entro en la habitación donde estábamos jugando, habíamos seis personas jugando a las cartas, Isabelo que sabía más que los ratones coloraos, hizo trampas en un intermedio que se hizo en el juego descansar, había sobre la mesa unas 100.000 pesetas, era las tres de la mañana, los compañeros y el entrenador durmiendo en las habitaciones continúa, y al final Isabelo se llevó el botín de la mesa, ya había preparado todo anteriormente en un descanso del juego, para que eso sucediera. Saco un cheque y dijo voy con todo, al otro día repartimos el dinero. Qué noche la de aquel día.


- Al retirarte, ¿te costó vivir sin fútbol?

No me costó al principio. Luego me arrepentí a los dos años. Creo que debí haber jugado más, no por una cuestión de dinero, sino porque estaba para jugar hasta los cuarenta. Físicamente, estaba impecable, nunca tuve grandes lesiones. Tenía treinta años y estaba bastante rápido. Pero al dejarlo me aburría, yo me seguía divirtiendo jugando, no me costaba ir a entrenar. Al dejar el futbol con el tiempo esa adrenalina no la puedes tener nunca más


- Al día de hoy que hace un hombre jubilado

(Risas) Mira, te voy a contar un secreto, me levanto como todo el mundo por la mañana, pero soy muy dormilón, siempre tarde, mi mujer se levanta a la siete de la mañana, yo la siento, pero yo me digo que se me ha perdido a mí a esa hora, dar un paseo, ver los amigos, y disfrutar de la vida, que son dos días.


Fotografías: Toni Navarro

- Después de tantos años, ¿entendiste el fútbol de otra forma? ¿De una forma más madura, tal vez?

Totalmente. Cambian las prioridades. Llegar a casa después de un mal partido y que tus niños te vengan a dar un abrazo, pues… Pues eso hace que te olvides de lo demás y comprendes qué es lo importante. Partidos de fútbol hay más: juegas mal, pero a los tres días tienes otro. Pero cada día de tu niño… eso no vuelve.


- Un mensaje

Yo le diría que muchas gracias por el cariño que siempre me han trasmitido, que soy una persona que no guardo rencor a nadie, siempre deseando que, en el centenario del club, tengamos esos jugadores que siempre marcaron la diferencia con respeto a otros, que el pueblo de coriano se vuelque con el equipo, que se hagan socio, porque si es mayor siempre tendremos más posibilidades de luchar en los puestos de cabeza

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