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  • La Voz de Coria

Cabalgata de Reyes: Magia para toda Granada

Actualizado: 7 ene 2022

Miles de personas se echan a las calles en la cabalgata de Reyes más larga de todos los tiempos, que recorrió la ciudad desde el Zaidín hasta Los Mondragones



La noche de los sueños no podía tener un mejor comienzo que en La Casa de los Sueños. A los pies del estadio de Los Cármenes donde hace un año se soñaba en grande y azul napoletano se puso en marcha la cabalgata de Reyes más antigua de España, y que se ha descubierto como una de las más fervorosas: si los expertos recomendaban cortejos con un mayor recorrido para evitar aglomeraciones, el poder de convocatoria de los Magos de Oriente supera todo eso. Luego ya se verán las tasas de incidencia. Pero si del Covid se pueden sacar conclusiones válidas, como un mundo mejor, menos contaminado, más verde y más respetuoso con el medio ambiente para evitar el surgimiento de nuevos virus, o un cambio en el modelo económico, que eso ya se verá, hay cosas más puntuales y más pequeñas que podrían haber venido para quedarse. Y qué bonito es que toda Granada se vuelque hacia sus calles con civismo para ver a los Reyes Magos llegar. Como si fuera de Algeciras a Estambul, pues del Zaidín a La Chana, para que los barrios también vean cómo sus niños se il·lusionen con los que hacen sus sueños realidad.



El segundo año del tour des Rois por Granada fue más multitudinario que el pasado. Y a pesar del convidado en forma de virus que ya estaba el año pasado, hubo muchos más granadinos que desafiando al patógeno, pero también a un intenso frío que se libró de una lluvia anunciada en alto porcentaje de probabilidad. Más granadinos y más niños en la calle recogiendo los caramelos de un cortejo que también lanzó balones y otros regalos, y que hizo que la cabalgata se pareciese más a lo de siempre que a los nuevo. Y es que no vinieron en bus como el año pasado, sino en carrozas, como manda la tradición.



Y todo el mundo llevaba mascarilla. Eso sí, costaba mantenerla en su sitio cuando había que agacharse a por los dulces. Los policías que acompañaban a la procesión de las ilusiones se afanaban más tiempo en decirle a la gente que se subiera los cubrebocas que a contener a los enfervorecidos infantes granadinos.


En el Zaidín baño de masas como siempre que el barrio tiene que salir a responder a una celebración. Les cuesta muy poco dar calor a quien les hace bien a estos granadinos del barrio más populoso de la ciudad. Enfilando la avenida de Dílar, luego Pablo Picasso, y con ambos lados de estas grandes avenidas copados de griterío y ganas de ser felices, que en el fondo es lo que todo el mundo, más grandes y más pequeños quieren tras casi dos añazos ya de pandemia.



En el Centro la cabalgata fue como siempre, apoteósica, aunque también se aceleró el paso porque de vez en cuando caían algunas gotículas (de lluvia) que soliviantaban a la organización, donde el alcalde Francisco Cuenca encabezaba la comitiva. Eso sí, hubo que esperar un rato antes de enfilar la parte final porque los ‘camellos’ tenían que comer y las baterías no les llegaban al final del camino. Pero hubo tiempo para coger sitio, “el mejor de mi vida” decía una chica ya adolescente pero aún resistiendo a que la edad les quite la venda de la niñez. Como la ilusión que le ponía otra pequeña, que a la Policía le pidió que tocara la sirena y el agente, muy servicial, cumplió. Eso sí, quien se perdió el show este año fue la gallina Turuleta. Con ‘t’, por favor, baja de última hora. Como pasa en todos los niveles de la vida en esta sexta ola, lo mismo hasta dio positivo Covid y se quedó en casa. Y nadie se lo tiene en cuenta. Pero se la echó de menos.



Y como todo, las quejas tan ‘granaínas’ no debían faltar. Y como siempre, a todo el mundo le faltaban caramelos. 15.000 se lanzaron, 5.000 más que de costumbre porque el recorrido era el doble de largo. Y aun así, había que racionar. Eso sí, para algunos no habría queja. Como Emilio y Elena, dos pequeños que con sus padres, José Emilio y Eva, pasaban unos días de Navidad en Granada y no se quisieron perder el desfile. Y para Albacete se llevaron caramelos como para llenar el Carlos Belmonte. Al menos la bolsa seguro que pesaba más que el más pequeño. Ahora, a racionarlos y a dejárselos a los Magos de Oriente, que la noche era muy larga para ellos y sus camellos.



Y raudos y veloces, y también apurados para que no les cayera lluvia durante la entrega de regalos a los niños y a las niñas que se han portado bien, y no tan bien durante este año donde también han sufrido los rigores de la pandemia.

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