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  • Toni Navarro

Agua y lágrimas en la Hdad. de San José, "El corazón no le pudo a la lluvia"

Tras las grises nubes se avecinaba un ambiente entristecido. Sólo las noches ocultan los nimbos en su penumbra y guardan el recuerdo de un pueblo aún conmocionado. Si Manuel Alcántara dejó el Paraíso para acabar en el Reino, se llevó por delante la poesía. En los templos no había espacio para la lírica, sino que el corazón se imponía en forma de lágrimas y decepción.


Fotografías: Toni Navarro

Al final, en la esencia del cofrade, se encuentra ese sentimiento de frustración tras meses de preparativos. Cuando la cofradía es ajena, nace la empatía. Cuando es la propia, ese pellizco desgarrado al corazón que espera palabras de consuelo aunque sabe que no existe, al menos en el momento en que se cruza la mirada con la del Señor y se dice, en el silencio de la mente, que este año no podrá ser. Tocará volver con esa estampa entre las manos para soñar con un nuevo encuentro. Tras una hora de margen estipulada por la Hermandad de para ver si el tiempo daba una tregua, la Junta de Gobierno de San José acordó por mayoría que sus imágenes se quedara sin salir. «Somos una Hermandad sobria que cuando comenzamos a trabajar decidimos que, en caso de algún incidente que nos impidiera procesionar, no haríamos nada alternativo», señaló la hermana mayor, Aurora Sosa Leflet..


Fotografías: Toni Navarro

Frente a ese sentimiento, la carga de responsabilidad de Nuestro Padre Jesús de la Paz y María Santísima de Gracia y Esperanza . Los nervios a flor de piel en la confluencia de la corporación en torno a la Parroquia de San José, con parones incluidos, en una situación que debe resolverse cuando, por mucho rancio abolengo se tenga, los derechos y deberes son los mismos. Para Fusionadas, Oración, Amor y Devoción, y parafraseando al maestro Alcántara, el corazón no le pudo a la lluvia. Sus costaleros que esperaban ansiosos estar bajo los pasos dejaron vacías las trabajaderas bajo las que habían estado ensayando durante los últimos meses. «Es un duro golpe después de todo el trabajo, pero la Hermandad no solo es Martes Santo, sino que durante todo el año está por y para el Señor de San José y para el María Santísima de Gracia y Esperanza», apuntaron los capataces de los pasos, Miguel Ángel Pérez y Mario Álvarez.


Fotografías: Toni Navarro

Las inclemencias meteorológicas previstas llevaron a la decisión de no arriesgar: se convertía en la primera cofradía que anunciaba la suspensión de su estación de penitencia.


Fotografías: Toni Navarro

A pesar de los intentos del párroco de San José, Javier Brazo, para que quienes no fuesen a ayudar a mover los pasos saliesen a la calle, algunos invitados se empeñaron en hacerse fotos haciendo como que llevan los pasos con cara de felicidad. Los hermanos, con los nervios a flor de piel, rezaban al cristo de Jesús de la Paz, así como a la Virgen María Santísima de Gracia y Esperanza Tras unas horas, las puertas de la parroquia se abrieron a muchos motivos: a las lágrimas de los nazarenos más jóvenes, a los abrazos entre quienes vestían con camiseta blanca; a los encuentros fortuitos y los hermanos de otras corporaciones que iban a dar palabras de consuelo.


Fotografías: Toni Navarro

Esta vez no hubo palomas revoloteando por la plaza San José. Los cajas que las cobijaban no se abrieron hasta unas pocas horas después; igual que la puerta de la Parroquia. Todo había quedado cerrado. Suspendido. La cofradía no salía. El cielo tampoco tuvo clemencia con la Hermandad. Las informaciones procedentes de la corporación empezaron a circular a las 18:30, pero no se hizo oficial hasta media hora después. Así, de acuerdo a lo decidido por la comisión permanente, la Parroquia de San José se mantuvo abierta hasta tiempo después de la hora prevista.


Fotografías: Toni Navarro

En los entornos de la Parroquia se congregó un gran número que cofrades que se acercaron a acompañar a los hermanos tras la decisión adoptada. Desde las afueras se pudo apreciar el suntuoso volumen de los pasos, embellecidos por la delicada de la luz y el alumbrado natural de la cera. Especialmente bonito el exorno floral del frontal del trono de la Virgen María Santísima de Gracia y Esperanza, los tonos y el homogeneidad de un conjunto que no pudo pisar las calles. «No hay consuelo», resumió entre lágrimas la hermana mayor, mientras se sucedían los abrazos y los lamentos por no haber podido procesionar. «Tenemos que pensar que nos queda todo un año por delante y trabajaremos con la misma ilusión de siempre», añadió Aurora Sosa.


Fotografías: Toni Navarro

Una pena que, ante este recogimiento, el número de descapirotados fuera tan sumamente alto. Siempre es de esperar que algún niño acompañado de su familia vaya con el equipo a la mitad, pero lo vivido superaba cualquier expectativa. Y más cuando la decisión se sabía con tanta antelación. Situación, todo sea dicho de paso, lo de los hombres costaleros con la túnica puesta y la corporación mantuvo abiertas sus puertas hasta las 22:00 de la noche para que todos los fieles pudieran visitar en sus tronos procesionales


Fotografías: Toni Navarro

Pero no pudo ser. pero encontraron en los fieles corianas/os una pasión, una entereza y una fuerza que tardarán en olvidar. Los ciriales, la Cruz de Guía y los hachones se guardaron hasta el próximo año. Nuestro Padre Jesús de la Paz y María Santísima de Gracia y Esperanza. la corporación de San José, deberá esperar a 2023.

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