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  • Toni Navarro

Advierten, mayor presencia del virus en gorriones, mirlos, tórtolas y estorninos en Coria del Río

Actualizado: 24 abr 2022

Advierten de una mayor presencia del virus en gorriones, mirlos, tórtolas y estorninos en Coria del Río. Así lo ha puesto de relieve el investigador del CSIC y uno de los mayores expertos en mosquitos de Andalucía, Jordi Figuerola, quien explicó que cada vez está más cerca de la población a través de aves y pájaros comunes.



Un informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) hecho público durante la celebración de unas jornadas técnicas celebradas recientemente en Sevilla revela una mayor presencia del virus del Nilo Occidental (VNO) en las aves comunes que habitan en los núcleos urbanos de Coria del Río, Palomares y La Puebla, si bien es en esta primera localidad donde su presencia es más habitual.


Así lo puso de relieve el investigador del CSIC y uno de los mayores expertos en mosquitos de Andalucía, Jordi Figuerola, quien explicó que el VNO cada vez está más cerca de la población a través de aves y pájaros, como gorriones, tórtolas estorninos y, especialmente, mirlos, tras un estudio de campo realizado


por la Estación Biológica de Doñana, perteneciente al CSIC, a finales de septiembre en el parque Adolfo Cantalejo de Coria.


Este estudio llega justo después de la segunda gran crisis, tras 2020, del virus del Nilo en los municipios ribereños sevillanos este verano, que se cobró la vida de una vecina de Coria del Río, así como la hospitalización de otras cinco personas (una más de Coria, Villamanrique, La Puebla, Castilblanco y Bollullos, si bien esta última estuvo en la UCI de un hospital de Soria).

En concreto, en el estudio dirigido por Figuerola, que lleva por título ‘Ecología y transmisión del Virus del Nilo Occidental durante los brotes de 2020 y 2021’, se dio a conocer que el virus es ya casi endémico en muchas aves que se infectan tras ser picadas por un mosquito transmisor.


Así, el virus del Nilo dio positivo en el 91,3% de los mirlos analizados, en el 25% de los estorninos, en el 40% de las tórtolas y en el 14,7% de los gorriones, lo que demuestra que «aves residentes que no tenían presencia de anticuerpos se han infectado rápidamente, sobre todo en muchas que llegaron a entrar a entornos urbanos. Son aves que se mueven en un radio de 20 a 50 kilómetros y que pueden favorecer el movimiento del virus», como desarrolló a lo largo de su intervención en las jornadas ‘Entendiendo la circulación del virus del Nilo Occidental para mejorar su vigilancia y control en Andalucía’ este doctor en Biología.


A pesar de ello, Figuerola comentó que en los parques de Coria también se han dado casos de otros ejemplares que vienen de fuera, como las garcillas bueyeras, que pueden traer el virus, si bien no quiso centrar exclusivamente el control del mosquito en «matar a las aves, porque puede pasar como ocurrió en California hace años, donde los brotes del virus del Nilo ya no se producen cuando hay más presencia de mosquitos, sino cuando las aves migratorias se van al sur y al no poder picarlas lo hacen más en los humanos».


A pesar de que este pasado verano sí hubo una presencia del virus en estas poblaciones similar a 2020 —en la que decenas de personas fueron hospitalizadas en la provincia de Sevilla y otras cinco murieron tras desarrollar meningoencefalitis, para la que no hay vacunas en humanos pero sí para caballos—, no sufrió la misma presión hospitalaria, algo que explica así Figuerola: «Durante el confinamiento de 2020 surgieron muchos lugares donde los mosquitos pudieron criar tranquilamente en zonas habitadas. Además, mayo de 2020 fue de los más lluviosos del siglo XXI, lo que favoreció la cría de larvas y, sobre todo, porque tras esa crisis se trabajó en los imbornales, echando BTI, una toxina bacteriológica muy específica que revienta las larvas de los mosquitos».



A todo ello se sumó que los vecinos estaban más alerta y que muchos municipios elaboraron sus planes municipales de desinfección que la Junta les encomendó.

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