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  • Toni Navarro

Opinión: 4 D y Constitución

Actualizado: 24 abr 2022

El día 4 de diciembre de 1977, se produjeron en toda Andalucía, en cada una de sus provincias, sendas manifestaciones callejeras para reivindicar la autonomía para Andalucía, al modo en que lo habían hecho anteriormente en Cataluña y País Vasco. Dichas manifestaciones fueron realmente masivas, en su convocatoria participaron todos los partidos políticos del arco parlamentario y extraparlamentario, y que en nuestra región abarcaban a PCE, PSOE, PSA, incluso partidos de la Izquierda extraparlamentaria, como el FDI (Frente Democrático de Izquierdas, sustentado por el PTE de entonces) y la LCR (Liga Comunista Revolucionaria). Los partidos de derechas no participaron, al menos, en la cabecera de la manifestación, con la excepción de UCD.


El trayecto de la magna manifestación salía, en Sevilla, de la Pasarela (el Caballo) y concluía en la Plaza Nueva. La participación fue superior a los dos millones de personas en toda Andalucía, y de cientos de miles en Sevilla, en la que yo estuve presente. No creo que ningún componente de nuestro actual Gobierno Municipal estuviera en aquella manifestación, unos por cuestiones de edad y otros por cuestiones ideológicas. No eran aquellos tiempos propicios para manifestaciones que pusieran en peligro lo que el Dictador había “dejado atado y bien atado”, puesto que las fuerzas residuales del franquismo, véase la extrema derecha, campaban por sus fueros, y agredían y mataban, llegado el caso, en connivencia con las fuerzas del orden de la época, como sucedió en Málaga, dónde mataron impunemente, hasta ahora, al ciudadano Manuel José García Caparrós, de 18 años, a tiros por personas aún no identificadas ni encontradas.



Los cachorros de Fuerza Nueva, la extrema derecha de la época, se plantaron en la salida de la manifestación con una bandera de España, sujeta a modo de pancarta por barras de plomo, con el lema “ANDALUCÍA ESPAÑOLA”. Lógicamente, el servicio de orden no les permitió participar en el acto con ese lema, pues nadie ponía en duda la españolidad de nuestra región, y se reivindicaba la Autonomía para Andalucía, por lo que se les dijo que cambiaran el lema o se retiraran. Así, se retiraron, pero no desaparecieron del evento, puesto que al final del recorrido, y coincidiendo con que su cuartel general se situaba en la calle Harinas (al lado de Plaza Nueva), lugar de paso obligado para muchos de los participantes una vez terminado el acto, fuimos atacados con aquellas barras de plomo que dos horas antes sujetaban su “pancarta”. Recuerdo que me refugié en un portal con unos cuantos compañeros y compañeras y vimos atónitos como como corrían arriba y abajo de la calle buscando víctimas en quiénes cebar sus ansias de desahogo violento.


Afortunadamente, no se produjeron graves lesiones, y fueron más los gritos que las agresiones efectivas. No ocurrió como en Málaga por suerte para los que nos encontrábamos en aquella coyuntura.


Un año más tarde, también en el mes de diciembre, concretamente el miércoles día 6, se produjo el referéndum que aprobó la Constitución Española, que habría de dar luz verde al acceso a la Autonomía de Andalucía. Hete aquí que la unidad de las fuerzas convocantes de aquella manifestación, se rompió más pronto que tarde y, mientras los partidos de izquierda, PSOE y PCE, con la inesperada inclusión del exministro de la UCD, Manuel Clavero Arévalo, defendimos la vía del art. 151 de la Constitución, más rápida y con más competencias para nuestra región, para acceder a la Autonomía en pie de igualdad con Cataluña, Galicia y País Vasco, tanto la UCD como el PP (entonces AP), así como un PSA que en ultimísimo momento llego a un acuerdo con Adolfo Suárez, pasaron a defender la vía del art. 143, más lenta y con un techo competencial más bajo.


Aquel día el PSA (Partido Socialista de Andalucía) firmo su sentencia de muerte, y los andaluces y andaluzas no olvidaron y no lo han hecho aún, que los andalucistas prefirieron tener un grupo parlamentario propio en Madrid, a ayudar a sus paisanos y paisanas a conseguir una autonomía plena.


Hoy, en diciembre de 2021, gobiernan el Ayuntamiento coriano los herederos directos de aquellos que fueron en contra del ansia manifestado el cuatro de diciembre de 1977, y ahora pretenden hacernos creer que aquella fecha es la que a los andaluces nos dotó de autogobierno pleno, y que les pertenece, obviando que fue el referéndum del 28 de febrero de 1980, el que realmente consiguió dicho autogobierno, y por la vía del artículo 151 de la Constitución, del que ellos estuvieron en contra.


Así, cada año, preparan todo tipo de parafernalias para conmemorar aquella fecha, con despliegue de grandes banderas andaluzas, con programación y publicación de actos durante toda la semana y volcando todos los recursos que pone a su disposición contar con los fondos municipales, para hacer llegar a los corianos y corianas que la verdadera fecha a celebrar en nuestra Comunidad Autónoma es el 4-D. Mientras tanto, la que llama a celebrar el día en que todos los españoles y españolas nos dotamos de la constitución más duradera de la Historia de España, y la que consagra mayor número de libertades individuales y colectivas, entre ellas, la de la Autonomía de Andalucía, no merece más que una nota en las redes sociales, sin un cartel anunciador, un mínimo ornato de las calles y edificios emblemáticos de nuestro pueblo y, menos mal, un concierto en la puerta del Ayuntamiento de, eso sí, una gran banda municipal, que brinda a los pocos asistentes al acto, un magnífico concierto, digno de mayor conocimiento por los corianos y corianas.


La banda municipal, que ha crecido en su hacer musical como algunos creíamos que lo haría, y el pueblo de Coria que votó masivamente aquel 6 de diciembre de 1978 la Constitución Española, se merecen algo más solemne y participativo que lo que se ha venido haciendo estos últimos años. Veremos en el futuro.

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